El jaleo por la cobija presupuestal
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El jaleo por la cobija presupuestal

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El jaleo por la cobija presupuestal

17/08/2018
Actualización 17/08/2018 - 8:45

Cuando la cobija no alcanza para todos, cada quien la jala para tratar de no quedar descubierto.

En pocas semanas veremos que esto es lo que va a pasar con los responsables de las áreas de la nueva administración que ya han sido designados por López Obrador.

Se espera que el próximo lunes se realice un encuentro entre el gabinete actual y el gabinete designado del Presidente Electo, con objeto de organizar la transición.

Uno de los trabajos que derivarán de esa reunión es la participación de los nuevos responsables en la confección del Presupuesto 2019.

Éste debe presentarse al Congreso, a más tardar, el 15 de diciembre. Pero, como no es factible que el nuevo gobierno lo elabore en un par de semanas, es la actual administración la que lo confecciona en lo básico, en coordinación con el equipo del próximo gobierno, para dejar sólo el punto fino para definirse en el mes de diciembre.

Y, justamente en ese proceso es en donde van a empezar los jaleos.

Si se mantiene el objetivo de generar un superávit primario, habrá un techo presupuestal que no será muy diferente al que hubo en 2018, de alrededor de 5.3 billones de pesos.

Quizás haya un ajuste equiparable a la inflación y sea de 5.5 billones.

Se pretende que las eficiencias de gasto y la austeridad, bajen el gasto indispensable en poco más de 400 mil millones de pesos.

Con ello, habría recursos -se espera- para pagar los nuevos programas sociales, como el de apoyo a los jóvenes o la duplicación del programa para adultos mayores.

Pero, también se requiere dinero para financiar las nuevas inversiones en el sector energético, en particular la reconfiguración de las refinerías y la construcción de al menos una más. Y si se quiere producir más petróleo, habría que ponerle más dinero a Pemex… o quitarle menos. Y varios programas más.

Ya ayer le comentamos que si se pretende bajar el IVA y el ISR en la zona fronteriza también será necesario dejar de recaudar algunas decenas de miles de millones de pesos.

Pero, también hay posibilidades de que las tasas de interés externas se eleven el próximo año por lo que el costo financiero de la deuda pública subiría y dejaría menos recursos para inversión y gasto operativo.

Las dependencias que van a demandar nuevos recursos… son todas. Sobre todo, investidas con la autoridad moral de haber hechos ajustes, reducción de sueldos y revisión de programas.

Hay de dos. O Carlos Urzúa se va a convertir de facto en un “vicepresidente”, en el sentido de que defina cuándo se abre la llave de los recursos y cuándo no.

O bien, si no se le da ese poder, es probable que no pueda mantener los compromisos básicos que ha adquirido en los mercados financieros.

Inversionistas y calificadoras han dado el beneficio de la duda a AMLO.

Es algo diferente al respaldo interno que ha tenido tanto de la población como de los empresarios.

Quienes ponen su nombre y prestigio, como las calificadoras (apenas en reconstrucción luego de la tragedia de 2008) van a estar atentos y no se van a dejar engatusar.

La cobija no es holgada. Más bien es estrecha. Y hay muchos que quieren que les alcance.

Hay quienes se tomaron a pecho la promesa del milagro de aparecer de la nada 500 mil millones con sólo poner a AMLO en el Palacio Nacional.

La lucha por la cobija se va a desatar en pocos días y durará hasta finales de diciembre de este año. ¿Le apuesta?

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.