El dilema del Banco de México
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El dilema del Banco de México

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El dilema del Banco de México

20/12/2018
Actualización 20/12/2018 - 8:27

El Banco de México enfrenta hoy un dilema muy importante.

Deberá definir si mantiene sin cambios sus tasas de interés o sigue el camino de la Reserva Federal y las aumenta en un cuarto de punto.

Hasta el día de ayer, la Fed incrementó en cuatro veces sus tasas este año, acumulando un alza de un punto porcentual en todo 2018, alcanzando el 2.5 por ciento.

Sin embargo, la expectativa para 2019 de los integrantes de la Fed cambió.

Se espera un menor crecimiento de la economía. Para este año se estima un alza de 3 por ciento en el PIB, mientras que para 2019, la previsión es que sea 2.3 por ciento.

Para México, eso representa una mala y una buena noticia.

La mala es que probablemente las exportaciones de nuestro país al vecino del norte se desaceleren ante un menor ritmo de la economía más grande del mundo.

La buena es que eso quita presión alcista a las tasas. La estimación de los integrantes de la Fed es que solamente en dos ocasiones en el próximo año se presente un incremento de un cuarto de punto en las tasas de referencia.

La expectativa de menores rendimientos en dólares incidió directamente en la cotización de la divisa norteamericana ayer, que perdió contra buena parte de las monedas de mercados emergentes, incluyendo México.

En el día llegó hasta 19.96, pero luego de la conferencia de Powell, que dejó dudas y causó un desplome de la Bolsa de Nueva York, la divisa norteamericana se fue para arriba y por la noche cotizaba en 20.10 pesos.

En el caso de México, los integrantes de la Junta de Gobierno del Banxico, que, por cierto, va a sesionar con cuatro personas y no los usuales cinco (pues no se ha reemplazado a Roberto del Cueto), podrían considerar que conviene seguir la línea de la Reserva Federal para no crear presiones sobre el tipo de cambio y decidir un alza de un cuarto de punto esta mañana.

Pero también podrían considerar que, dado que la inflación viene a la baja en las últimas quincenas, bien podrían esperar para hacer el ajuste alcista a las tasas.

Allí está el dilema.

Mi opinión –y es la que prevalece entre los analistas– es que la mayoría de la Junta preferirá moverse en la misma dirección de la Fed y aumentar en un cuarto de punto la tasa de fondeo, para llevarla a 8.25 por ciento, aun a sabiendas de que ese hecho podría incidir negativamente en la actividad económica.

Hay que recordar que, de acuerdo con las minutas, incluso en la reunión pasada, la subgobernadora Irene Espinosa propuso un incremento de medio punto, aunque el resto prefirió quedarse en un cuarto de punto.

En este momento es más sensible un impacto negativo sobre el tipo de cambio y la inflación que un freno adicional en el crecimiento.

En el mercado ya se ha anticipado que en 2019 lo más probable es que la economía crezca menos que este año, sin que esto signifique que ésta vaya a ser la tónica en el sexenio completo de López Obrador.

Pero, la confección y discusión del Paquete Económico han mostrado que, en lo esencial, AMLO le ha dado la autoridad al equipo de Carlos Urzúa para que Hacienda tome las decisiones.

Por eso creo que el Banxico sabe que un alza de las tasas, si abona a la estabilidad en este momento, no va a generarle un choque con el gobierno y le dará más grados de libertad en el curso del próximo año.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.