Carlos Salazar sacudirá las dirigencias empresariales
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Carlos Salazar sacudirá las dirigencias empresariales

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Carlos Salazar sacudirá las dirigencias empresariales

18/01/2019
Actualización 18/01/2019 - 8:10

El día de hoy, si no hay un imprevisto mayor, Carlos Salazar va a ser elegido como el más importante líder empresarial de México. Será electo como nuevo presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE).

Será el dirigente del Consejo en una de las etapas más complejas de la relación entre los empresarios, el gobierno y la sociedad.

El CCE se fundó en un momento en el que la relación entre el gobierno y los empresarios estaba en la peor condición. Era 1976, y el conflicto del sector empresarial con el gobierno del presidente Echeverría había llegado a lo más álgido.

Tal vez con la excepción del momento de la nacionalización de la banca en 1982, podemos estar en la más difícil circunstancia de esa relación.

Carlos Salazar, como pocos, tiene el perfil adecuado para moverse en estas aguas turbulentas.

Hay quien lo ve como “un peón” de los empresarios de Monterrey, pues por años fue director general de FEMSA.

No lo conocen bien. Desde luego tiene el ADN de una de las empresas más exitosas, no sólo de Monterrey, sino del país. Pero tiene formación y criterios propios.

No va a llegar a confrontarse con el gobierno de López Obrador.

No lo va a hacer porque entiende muy bien por qué ganó AMLO. Es de los empresarios que mejor entienden las insatisfacciones de la población que han llevado a los electores a buscar opciones diferentes.

Tiene la mejor relación con el jefe de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo. Y desarrollará puentes entre el empresariado y el gobierno.

Pero, además, tiene la ventaja de no estar buscando posiciones políticas, ni andará cabildeando a favor de empresas 'amigas'. Pero las buenas relaciones no lo inhiben para ser el más duro cuando se requiera.

Su trayectoria lo pone en otras ligas.

Va a sacudir a las organizaciones empresariales porque no es un personaje que venga de las dirigencias de las confederaciones, como era la costumbre desde hace años.

Se rompió el escalafón y algunas de las organizaciones de más peso en el CCE buscaron a quien tuviera la experiencia, la inteligencia y el carácter para manejar el complejo entorno que se presenta.

El CCE no puede ser, por lo pronto, el principal opositor al gobierno de AMLO. Al revés, debe ser uno de sus aliados estratégicos.

Pero al mismo tiempo, debe tener la autoridad moral para cuestionar y criticar de la manera más directa que se requiera las medidas incorrectas del gobierno.

Debe conseguir que se le escuche y tome en cuenta, aunque no atraiga los reflectores que algunos dirigentes empresariales buscan para escalar.

La línea hoy es mucho más delgada que en el pasado. Antes, con enarbolar la bandera de las reformas estructurales, los líderes empresariales prosperaban.

Hoy tiene que apoyarse en lo que de positivo trae el gobierno de AMLO, manteniendo la independencia para cuestionar decisiones equivocadas. Tiene que entenderse el respaldo social que tiene el presidente, pero sin que eso sea obstáculo para subrayar lo que se hace mal.

Ni ser anti-AMLO ni ser el dirigente empresarial del gobierno. Ni ser francotirador ni ponerse de tapete.

Conozco desde hace más de dos décadas a Carlos Salazar y pienso que tiene las destrezas y capacidades para encontrar ese equilibrio.

Ojalá acierte.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.