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Banxico no rescatará las finanzas públicas

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Banxico no rescatará las finanzas públicas

19/02/2021
Actualización 19/02/2021 - 8:21

El Banco de México cerró el año pasado con reservas internacionales netas por 195 mil 667 millones de dólares. Un año atrás, la cifra había sido de 180 mil 749 millones. Así que hubo un aumento de 14 mil 918 millones de dólares.

El tipo de cambio de referencia para el final de 2019 fue de 18.86 pesos por dólar mientras que el correspondiente a 2020 fue de 19.90 pesos. Esto significa un alza de 5.5 por ciento.

Sobre la base de estos datos podemos señalar que la valuación en pesos de las reservas al final de 2019 fue de 3 billones 412 mil 103 millones de pesos mientras que, para el final de 2020, el monto ascendió a 3 billones 895 mil 479 millones de pesos.

Es decir, la ganancia derivada de la revaluación e incremento de las reservas internacionales del Banco Central el año pasado fue de 483 mil 376 millones de pesos.

Quizás algunos podrían pensar que ese es el remanente de operación del Banxico, al que el presidente López Obrador hizo alusión el día de ayer.

No. Se trata simplemente de la ganancia por el cambio en la valuación y monto de las reservas.

No hay que olvidar que el Banco Central, como todas las instituciones bancarias, tiene capital, el cual necesita fortalecerse.

Lo más probable es que al menos una parte de esa ganancia por revaluación de las reservas del Banco Central sea destinada al propio capital del Banxico.

No sabemos bien a bien cuál sea la adición al capital y reservas que se vaya a hacer.

Como mero ejercicio, consideremos que se trata de la mitad de la ganancia cambiaria y por acumulación de la reserva internacional.

Es ese caso, el remanente de operación podría ser del orden de 243 mil millones de pesos.

No lo tome como pronóstico, sino como un escenario.

Hay que recordar que 70 por ciento de ese remanente, por ley, debe emplearse para la cancelación de deuda pública.

Por ello, el 30 por ciento restante, que ascendería a 72 mil 900 millones de pesos en este escenario, quedaría disponible para fortalecer los fondos de estabilización.

Así que si hay quien piense que en abril el gobierno podría contar con liquidez adicional para emplearse en financiar sus proyectos de infraestructura, tendrá que reconsiderar, pues la entrega de recursos por parte de Banxico será mucho menor que lo anticipado y está sujeta a diversas restricciones.

Pero más vale estar atentos, pues con el ambiente que existe podría saltar por allí alguna iniciativa de reforma a las leyes de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, así como a la de Banxico, para no dejar ir los recursos del Banxico.

Con las cifras oficiales que ayer dio a conocer la Secretaría de Economía, resulta que, en 2020, la inversión extranjera directa que llegó a México y que sumó 29 mil 79 millones de dólares, bajó en 11.6 por ciento respecto al nivel de 2019.

Permítame contarle lo que pasó en 2020, trimestre con trimestre.

En el periodo enero-marzo, antes de tener los efectos más drásticos de la pandemia, el monto fue de 10 mil 334 millones de dólares. Para el periodo abril-junio, ya con el impacto de la pandemia, el nivel bajó a 7 mil 635 millones. En el lapso julio-septiembre hubo una nueva baja y el monto fue de 6 mil 513 millones. Y para el cuarto trimestre, nuevamente se presentó una reducción, al registrarse 4 mil 597 millones.

De hecho, si vemos la caída del último trimestre del año pasado respecto al periodo equivalente de 2019, el retroceso es de 33 por ciento.

Es cierto que el retroceso de la inversión foránea fue generalizado el año pasado. La UNCTAD estima 42 por ciento menos. Sin embargo, aunque el golpe para México fue menor al que se presentó a nivel global, no deja de significar que los inversionistas extranjeros no están viendo a nuestro país como un destino que les seduzca.

Ni modo, los hechos allí están, reflejados en las estadísticas oficiales.

Ahora, no hay ‘otros datos’.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.