Coordenadas

El mercado interno sigue para arriba

El consumo privado tuvo un crecimiento anual de 2.9 por ciento en términos reales en enero, lo que es una buena noticia.

El día de ayer por la mañana, el INEGI dio a conocer que su indicador oportuno del consumo privado tuvo un crecimiento anual de 2.9 por ciento en términos reales en enero, lo que significa una buena noticia.

Previamente, la ANTAD, que agrupa a una parte importante del comercio minorista moderno en el país, anunció un crecimiento nominal de sus ventas de 10.3 por ciento en el mismo mes, lo que en términos reales significa un 2.2 por ciento.

También el Monitor de Consumo que mensualmente reporta BBVA sobre la base del comportamiento de las transacciones realizadas con sus tarjetas, indicó un crecimiento de 3.8 por ciento.

Hay un conjunto de indicadores que claramente muestran un importante crecimiento del consumo de las familias al comenzar el año.

Los resultados son contraintuitivos, ya que existe la impresión de que, en enero, con una inflación tan elevada como la que tuvimos, se iba a presentar una caída en el consumo.

¿Cómo explicar este comportamiento?

Uno de los primeros factores a tomar en cuenta es la evolución de la masa salarial real del sector formal de la economía.

Esta se calcula observando la suma de los ingresos recibidos por los trabajadores afiliados al IMSS.

En enero, el número de trabajadores registrados fue 3.5 por ciento superior al del mismo mes del año pasado.

El salario promedio con el que se cotiza al Seguro, que fue de 519.20 pesos por día, cerca de 15 mil 400 pesos al mes, implicó un incremento de 11.2 por ciento respecto al año previo.

Si consideramos una inflación de 7.92 por ciento, entonces el crecimiento anual real del salario promedio fue de 3 por ciento.

De lo anterior deriva un crecimiento de la masa salarial real del sector formal de la economía, de 6.6 por ciento.

Este incremento es uno de los factores que explican la fuerza que aún tiene el consumo doméstico.

Aún no tenemos las cifras de las remesas para el mes de enero. Sin embargo, sobre la base de la fuerte creación de empleos y la baja tasa de desempleo que hubo en Estados Unidos, es probable que vuelvan a crecer, al menos en dólares.

Ese ingreso también respalda fuertemente al consumo.

Tampoco se han actualizado aún las cifras del crédito al consumo para enero, pero al mes de diciembre tenía una tasa de crecimiento de 9 por ciento anual en términos reales, a pesar de que su saldo total bajó levemente respecto a noviembre.

Cuando se integran todos estos elementos, se entiende que más allá de la inflación y de la impresión de que se está comprando menos, la realidad es que el consumo es uno de los factores que hace posible la permanencia del dinamismo de la economía.

¿En qué medida podemos esperar que este comportamiento positivo se mantenga en los siguientes meses?

Si, como todo indica, vamos a tener una desaceleración de la actividad económica general, es probable que las tasas de crecimiento del consumo sean menores.

Sin embargo, por lo menos por ahora no se ve en el horizonte una posible caída.

Hay que recordar que el consumo privado es el principal componente de la demanda total de la economía y representa el 46 por ciento, superior al 30 por ciento que representan las exportaciones totales.

Aun en la eventualidad de que un freno económico en Estados Unidos ralentice nuestras exportaciones, el crecimiento del mercado interno sería un factor de compensación para el comportamiento general de la economía.

Tenga usted la certeza de que, al paso de los meses, la mayor parte de los analistas va a revisar al alza su pronóstico de crecimiento del PIB para este año, que hoy promedia el 1 por ciento.

Por lo pronto no se ve al alcance el 3 por ciento que sigue anticipando el secretario de Hacienda, pero no sería nada raro que pudiera acercarse un 2 por ciento, que, para estos tiempos, no estaría nada mal.

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