Coordenadas

Rescatando al ‘soldado López’

Para nadie es un secreto que se consideraba la posibilidad de que la reforma energética sería subida al pleno de la Cámara de Diputados hasta después de las elecciones de junio.

Ayer, el coordinador de los legisladores de Morena en la Cámara de Diputados, Ignacio Mier, abrió la posibilidad de que la iniciativa de López Obrador en materia energética, que fue enviada al Congreso, tuviera ajustes antes de ser puesta a votación.

Para nadie es un secreto que, tras el llamado ‘Parlamento abierto’ sobre la reforma energética, quedó la visión de que no se sometería al pleno de la Cámara de Diputados ninguna propuesta hasta que se realizaran las elecciones de junio.

Eso estaba muy claro, pero hasta ahora parecía que Morena apostaba el todo por el todo.

Si en ese proceso electoral los resultados eran favorables para el partido en el gobierno, la propuesta se mantendría como llegó. Si el resultado no era lo que Morena esperaba, entonces eventualmente habría que modificar la iniciativa.

Ahora resulta que ya hay la aceptación para que las cosas se modifiquen antes de junio.

En mi opinión, se trata de una finta.

Sigo pensando que el resultado depende del balance político-electoral.

No es relevante que Morena ofrezca ahora que puede cambiar el contenido de la propuesta. Lo que pasa es que saben que no hay manera de sacar adelante la propuesta original del presidente.

En múltiples foros ha circulado la idea de que una opción para el gobierno sería empujar una reforma legal que pudiera tener el aval de los partidos opositores y también del sector privado.

Obviamente eso dejaría abiertas dos puertas.

La primera es que las empresas privadas que se sintieran afectadas podrían recurrir al Poder Judicial en la búsqueda de amparos.

La segunda es que las propias instancias políticas, como los órganos autónomos o el Congreso, pudieran promover controversias constitucionales para echar abajo las reformas legales.

La única manera de evitarlo sería a través de una negociación amplia que implicara un acuerdo tanto con las empresas posiblemente afectadas como con las fuerzas políticas opositoras.

El gobierno puede jugar al todo por el todo.

Puede considerar que el resultado de las elecciones de junio va a ser completamente favorable a Morena y sus aliados, lo que implica que la oposición, en particular el PRI, va a tener que someterse al efecto de las mayorías y se va a acercar a Morena.

Pero quizás el escenario más probable hasta ahora sea el opuesto.

Morena va a remar contra corriente en estas elecciones. Y, por lo mismo, si el resultado es poco favorable, entonces el PRI probablemente tendría la inclinación a alejarse de un partido que viene cuesta abajo.

En este gran contexto, se entiende la posibilidad de encontrar una propuesta que eventualmente pueda tener respaldo legal del PRI y de otros partidos.

Lo primero sería que se tratara de un cambio que ocurriera en el ámbito legal.

Claro que, si fuera el caso, Morena podría sacarlo sin ningún acuerdo.

Pero, al margen de la aprobación legislativa, quizás pudiera sacar adelante un esquema que no detonara controversias constitucionales.

Ese sería el plus de una reforma legal acordada.

En este proceso, quizá lo más relevante es que veremos una contienda al interior de Morena.

Habrá quienes insistan en ir por todo y tratar de sacar adelante, con ofertas y con chantajes, la reforma energética en los términos enviados por AMLO.

Pero también habrá quien busque rescatar al presidente antes de que venga el desastre completo.

Cualquiera que sea el esquema que prevalezca, me parece que su definición llegará hasta el segundo semestre de este año.

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