¿Por qué se ralentiza la economía?
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¿Por qué se ralentiza la economía?

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¿Por qué se ralentiza la economía?

09/05/2019

La desaceleración económica del país de los últimos meses es el resultado de algunos hechos y medidas que ha tomado el gobierno federal actual, desde antes de tomar posesión. Los hechos tienen que ver con la confianza de los inversionistas, con las instituciones y con los planes de desarrollo de la inversión pública. En pocas palabras, con la viabilidad del desarrollo económico en un entorno como el mexicano.

La confianza de los inversionistas se ha visto mermada por decisiones como la cancelación del NAIM. Una obra de 13 mil millones de dólares, con los estudios de viabilidad técnica y financiera desarrollados durante varios años, con un grado de avance de más de 30 por ciento, que incluía parte de la inversión financiada por el sector público. Su cancelación significó la pérdida de 50 mil empleos directos en la obra, más el impacto en la actividad económica a futuro de magnitudes enormes.

Golpear a las instituciones implica también abollar la economía. El evento más trascendente fue el relacionado con los lamentables episodios que han constituido las designaciones de los integrantes de la Comisión Reguladora de Energía (CRE); las propuestas del Poder Ejecutivo federal, a decir del Senado y a todas luces, no contaban con la experiencia necesaria para ocupar los cargos. Y peor aún: la Presidencia de la República reincidió y optó por impulsar a las personas que, por ser inexpertas, no podían ocupar los cargos referidos. Y si no bastara, tras dos rechazos, se sigue insistiendo en el tema con prácticamente los mismos nombres.

La iniciativa de aumentar el número de ministros en la Suprema Corte de Justicia de la Nación es un paso adicional que también lastima la confianza, pues elimina el último contrapeso institucional de gran envergadura. ¿Qué confianza podrá tenerse sobre la impartición de justicia si, como se ve a futuro, su composición obedecerá al Ejecutivo?

El caso de Pemex es clave para entender lo que está sucediendo con la economía. Su plan de negocios y la salida de los consejeros independientes María Teresa Fernández Labardini, Octavio Pastrana Pastrana y Carlos Elizondo Mayer-Serra constituyen un golpe severo a la confianza y a los planes futuros de la empresa productiva del Estado más importante del país. Sus reemplazos, enviados por la 4T, son cercanos al grupo político en el poder: José Eduardo Beltrán Hernández, Juan José Paullada Figueroa, Edmundo Sánchez Aguilar, quienes en algún momento han sido cercanos a Andrés Manuel López Obrador, lo que a todas luces termina con la independencia de ese órgano y con parte de la confianza de los mercados en ella.

Pero el asunto no termina ahí: en su plan de negocios, la paraestatal está empeñada en invertir en lo que tiene menor rentabilidad para esa empresa, con el gran riesgo que eso representa, y no en las actividades más redituables. Me explico: el gobierno federal tiene como uno de sus proyectos prioritarios del sexenio la construcción y puesta en marcha, en Tabasco, de la refinería de Dos Bocas, a sabiendas de que esa etapa de la producción petrolera es la que menor rentabilidad registra; mientras, se está dejando de invertir en exploración y extracción, que son las actividades que le podrían redituar más dividendos a Pemex. El plan de negocios, así, no plantea un desarrollo futuro sano para la empresa. Por eso tuvo una reducción de su calificación crediticia. Esa es otra manera de golpear a las instituciones y minar la confianza de los inversionistas y, por ende, de la economía.

Otro episodio que en los hechos equivale a otro golpe a la economía, es la utilización de parte del fondo de estabilización presupuestal para pagar el servicio de la deuda de Pemex. Eso quiere decir que se están utilizando recursos de un fondo de reserva del gobierno federal al servicio de la deuda de una empresa del Estado, pero que en principio no forma parte del gobierno. Se está metiendo dinero de una reserva para cubrir un pago de este año. Habrá que ver qué sucede el año próximo. Todo eso lleva a la desconfianza, incertidumbre, por lo tanto la gente no tiene confianza para invertir.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.