El PRIMOR de Puebla
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El PRIMOR de Puebla

24/01/2019
Actualización 24/01/2019 - 13:52

Ya llegó la alianza PRI-Morena a Puebla. El nombramiento de Guillermo Pacheco Pulido como gobernador interino muestra, sin dejar lugar a dudas, que hubo una alianza de ambos partidos para lograr ese objetivo intermedio de camino a la gubernatura del estado. Se trata de un militante del PRI desde su juventud, ampliamente conocido y respetado entre la clase política como un negociador habilidoso, ligado estrechamente con el marinismo (es decir, relacionado con el góber precioso Mario Marín). Fue presidente municipal de la capital y posteriormente presidente del Tribunal Superior de Justicia del estado en la época de Marín (Lydia Cacho lo implica como cómplice para su aprehensión en Quintana Roo). Su fortuna y la de sus hijos es conocida, así como su origen: negocios inmobiliarios con ciertas suspicacias. Se dice que sus hijos financiaron parcialmente la campaña del candidato de Morena, Luis Miguel Barbosa, el año pasado, pues estaban confrontados con Rafael Moreno Valle por problemas con la autorización de ciertos permisos de desarrollo inmobiliario.

El nombramiento de Pacheco Pulido deja ver la mano de Barbosa en esa negociación.

Pero lo más interesante es el nombramiento del secretario general de Gobierno, que recayó en Fernando Manzanilla, hasta hace unos días diputado federal por el PES y miembro de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados. Es la segunda vez que Fernando Manzanilla ocupa esa posición, pues ya lo había hecho al inicio del gobierno de Rafael Moreno Valle. Fernando había sido también su jefe de campaña, cuando Moreno Valle buscó y logró la gubernatura del estado. También Fernando Manzanilla, operando para Morena, fue uno de los artífices de la coalición del PES con Morena para la elección del pasado 1 de julio.

El que sea diputado del PES no quiere decir que realmente sea su militante, como tampoco lo son tantos otros diputados del PES, sino que representa los intereses de Morena a través de uno de sus partidos que resultaron satélites. Es decir, con su alianza evidente con el PRI, quizás a cambio del pacto de impunidad ya tan comentado y al mismo tiempo tan negado por los liderazgos morenistas y priistas, Morena se hizo del control del Ejecutivo del estado en esta transición tan delicada hacia la elección extraordinaria por el fallecimiento de la gobernadora Martha Erika Alonso.

Cabe mencionar que al tener mayoría, Morena y sus aliados de la coalición Juntos Haremos Historia tenían los votos para hacer la designación sin necesidad del PRI. Pero la reacción de la sociedad civil, de las cámaras empresariales y de un grupo de rectores de universidades que demandaban un gobernador interino que garantizara neutralidad en el proceso electoral, parece haber obligado a Morena a ser más sutiles. Han intentado hacer parecer que se trata de una designación de unidad, pues 40 diputados avalaron el nombramiento de Pacheco Pulido y solamente uno se abstuvo. Hasta los panistas se alinearon. Es cierto, así parece, pero ¿por qué entonces el PAN nacional llamó a cuentas a sus diputados locales? ¿Qué les ofrecieron a los panistas a cambio de votar a favor de Pacheco Pulido? ¿Están ya cooptados por Morena?

Sea cual fuere la razón, el hecho es que tenemos en Puebla un gobernador interino priista, con un secretario de Gobierno PES-morenista, y con un equipo del más viejo y acendrado PRI de luchas pasadas, con las características que ya conocemos. La alianza PRIMOR se ha hecho presente en Puebla, de la misma manera como se hizo presente a nivel federal para aprobar en el Congreso la Guardia Nacional. Habrá que ver qué otras iniciativas de reformas constitucionales vienen que contarán con el apoyo del PRI para su aprobación.

Para Puebla, el panorama es desolador. Hay todas las indicaciones de que la próxima elección no estará definida por la voluntad libre del electorado, de que habrá compra de votos y operación de todo tipo, que no habrá imparcialidad. Están todas las figuras para presumir que el gobierno interino del estado va a meter la mano hasta el fondo. Ojalá me equivoque, pero así se ve en este momento.

Pareciera que vamos a pasar de un estado autoritario representado por el morenovallismo, a otro igual de autoritario representado por el PRIMOR. Por cierto, es el mismo que quiere militarizar el país.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.