Manual para desperdiciar talento
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Manual para desperdiciar talento

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Manual para desperdiciar talento

26/03/2018
Actualización 26/03/2018 - 13:03

Estas ideas pueden ser útiles para la conformación de políticas públicas que tengan el propósito de desperdiciar el recurso que se destina a la creación de empresas exitosas que generen empleo, valor agregado y trasciendan nuestras fronteras.

Nunca está de más recordar qué es lo que se puede hacer para que el dinero destinado para esos propósitos no tenga éxito.

Partamos de un hecho real. Nopsor es una empresa mexicana que tiene como propósito ayudar a que pacientes que padezcan alguna variante de psoriasis encuentren solución a su problema de salud.

Psoriasis es una enfermedad de la piel que causa fuerte picazón o parches dolorosos de piel que se engrosa y desprende escamas color gris.

Suele aparecer en los hombros, las rodillas, el cuero cabelludo, la espalda, la cara, las palmas de las manos y las plantas de los pies, pero también puede presentarse en cualquier otra parte del cuerpo.

En ocasiones el problema es ligero y en otras muy grave pues puede lesionar más de 90 por ciento del cuerpo como fue el caso que padeció José Luis Aguilar, ingeniero mexicano quien tuvo ese problema de salud entre 1978 y 2003.

Visitó a centenares de doctores e incluso buscó ayuda de especialistas en cuatro países, hasta llegar a una muy connotada dermatóloga en Barcelona quien dijo al paciente que "no había nada que hacer excepto resignarse" a padecer el problema.

José Luis Aguilar tenía un problema tan grave que tenía que portar siempre una camiseta de algodón para que la sangre de la piel del torso, surgida de heridas ocasionadas por la psoriasis, no se distinguiera en su camisa de vestir. Por las noches su esposa ayudaba a humedecer cada una de las costras para poder retirar la camiseta.

En el año 200 José Luis decidió iniciar la búsqueda de una solución y la encontró en 2003, luego de muchos ensayos y errores.

La empresa Nopsor nace en 2004 y en 2007 recibe el apoyo de un proceso de incubación en la Universidad Autónoma de Querétaro de la que derivó un financiamiento de 180 mil pesos. Nopsor fue de las pocas empresas que cumplieron con el financiamiento.

En 2012 la empresa recibió el Premio Nacional del Emprendedor que comprende el reconocimiento, el diploma entregado por el presidente y un apoyo para exponer gratis en el evento. Párele de contar.

Hoy Nopsor se vende, en política hormiga, en más de 10 países; el más lejano en los Emiratos Árabes Unidos. Quienes padecen allá la psoriasis se han beneficiado del tratamiento del mexicano.

Tal ha sido el éxito en Estados Unidos, que el ingeniero Aguilar decidió incursionar no con el envío esporádico de su tratamiento -consistente en cuatro productos- a varios estados de la Unión Americana sino en la elaboración de sus productos en Estados Unidos.

Pero por supuesto que el asunto no para ahí. Nopsor solicitó ante Cofepris en 2009 el reconocimiento a su tratamiento. El asunto exigió seis años de trámites y prácticamente tres millones de pesos invertidos para obtener finalmente la categoría de remedio herbolario.

En Estados Unidos iniciaron el trámite en 2016 para obtenerlo en 2017. El trámite implicó, de pago de derechos e impuestos, estudios de laboratorios exigidos por la FDA, 190 mil pesos, y otros tantos de los abogados que se tuvieron que concretar. En seis meses se concedió al tratamiento el reconocimiento necesario para ser producido en Estados Unidos y otros seis meses necesarios para el papeleo.

Con el reconocimiento de la FDA y por el hecho de ser un tratamiento producido en territorio estadounidense, llevarlo a otros países es realmente muy sencillo.

En la Unión Americana el tramite dura seis meses; un año si se contempla la entrega de los papeles necesarios para colocar el reconocimiento colgado en alguna pared de las oficina.

En lo relacionado con el dinero, 380 mil pesos mexicanos entre trámite formal y abogados. En México seis años y tres millones de pesos con un alcance de reconocimiento menor que el obtenido por la FDA.

¿Más rigor en México y más exigente la autoridad sanitaria mexicana? Quedémonos con la afirmativa.

Empresa mexicana incubada por recursos públicos, encaminada hacia el éxito que al día siguiente de haber recibido el apoyo de la política pública es tratada como cualquier 'hijo de vecino'. Se le pusieron enfrente los mismos obstáculos que a cualquier vecino.

¿Por qué apoyar en México a una empresa exitosa si lo puede hacer el gobierno de Estados Unidos?

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.