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Lucha en el campo; técnicos contra rudos

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Lucha en el campo; técnicos contra rudos

19/10/2018
Actualización 19/10/2018 - 15:03

AMLO y su equipo tendrán que enfrentar retos muy complejos si quieren llegar a cumplir con cabalidad lo que se comprometieron a hacer de llegar a ser gobierno. Entre muchos puntos, diversos y delicados, está el ser autosuficientes en granos básicos.

Se puede hacer. La pregunta es si el próximo gobierno está consciente del enfrentamiento que habrá de soportar con las grandes marcas multinacionales del campo, que a lo largo de los pasados 60 años, han impulsado o impuesto un modelo tecnológico que como consecuencia hoy ha agotado la capacidad productiva de la tierra cultivable.

El 24 de septiembre dimos parte de la información correspondiente de los productos alternativos que han surgido de personas, investigadores o empresarios relacionados con el campo. Dimos detalle de un producto, AGSKILL, apoyado por CONACYT y probado con eficiencia en MORELOS, donde se espera que CUAUHTÉMOC BLANO diera la oportunidad a que el consumo de este producto, que se obtiene en una planta establecida en Morelos, se generalice en beneficio de los productores de distintos alimentos del campo en esa entidad.

Pero por supuesto que AGSKILL no es el único proyecto que, basado en ZEOLITA, procura hacerle justicia a la regeneración del suelo.

Recién hemos conocido el caso de BIOAGRUM un bioregenerador de suelos que comienza a vender el producto que se obtiene, en cuanto a su mezcla, en el estado de México.

BIOAGRUM es un proyecto impulsado en algún grado por el INADEM y que mantiene varios accionistas, dos de ellos involucrados directamente en la operación. HORACIO GALLEGOS y GERARDO HERRERA (foto) llevan directamente la producción de este biogenerador y ELOY CORDERO, RAÚL VILLEGAS, GERARDO DEL LAGO, ALBERTO ROSAS, FERNANDO DOMINGO Y JAIME GÓMEZ esperan en 2021 ya estar comercializando su producto en todo el país, aunque por el momento no quieren hacerlo más allá de los 450 kilómetros a la redonda de donde lo producen.

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Han probado la eficiencia en varios cultivos. Se tiene constancia de incrementos en la producción desde el 30 y hasta el 100 por ciento. Alegan que incluso en algunos cultivos como el trigo han demostrado que no sólo mejora el rendimiento del suelo sino que la capacidad nutriente del grano que se obtiene es superior a la que antes de la aplicación de su producto se obtenía.

Tienen ejemplos en Hidalgo, en el Estado de México, en Querétaro e incluso en Michoacán en cultivos de aguacate.

Hoy su producción alcanzaría para atender 800 hectáreas gracias a la producción de mil 200 toneladas de producto que comienzan a vender gracias al apoyo de GREEN TECH CHALLENGE en cuyo concurso han participado tanto en 2016 como en 2018 consiguiendo en ambos como uno de los diez finalistas. El precio del producto no rebasa los 15 pesos el kilogramo, con la característica de que la base del producto es la ZEOLITA, a la que se aplica un proceso con 60 nutrientes distintos, proceso al que llegaron por la asesoría de agrónomos y especialistas en botánica. El producto cuenta, gracias a la zeolita, explican, 11 kilómetros de nanotúneles en un centímetro cúbico, estimado esto por microscopios electrónicos.

Como en el caso de AGSKILL también se apoyan en un polímero base agua que permite la liberación de los nutrientes para que la planta o la tierra los tome cuando su naturaleza lo exija o demande.

El caso es que productos alternativos existen. Ahí tienen a AGSKILL y a BIOAGRUM, uno apoyado por CONACYT y en menor medida el segundo apoyado por el INADEM.

Apoyos que involucran recursos fiscales. Pero la pregunta, respetuosamente pudiera ser la siguiente: ¿Para qué se apoyan estos productos si luego las administraciones federales, estatales o municipales luego no tienen la voluntad de aplicar los productos? ¿Si no hay voluntad de enfrentar las consecuencias de aplicarlos con apoyos fiscales para que los agricultores restituyan la capacidad productiva de su tierra?

El gobierno de AMLO tendrá estos dos o más productos alternativos pero... ¿habrá voluntad para impulsarlos entre quienes producen esos granos básicos que se aspiran a producir hasta satisfacer nuestras necesidades? Porque si no fuera así, la verdad, el dinero se está echando al bote de la basura y esos talentos y sus trabajos de investigación y demostración de eficiencia habrán sido inútiles.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.