Las joyas de la Corona
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Las joyas de la Corona

08/07/2019

Privilegiados resultaron los proyectos exitosos que durante alguno de los 18 años lograron ser beneficiarios de alguno de los programas públicos en apoyo a las micro, pequeñas y medianas empresas y que hoy ofrecen frutos positivos para el país.

Hoy son referentes de lo que fue la parte brillante de la política pública hacia las Pymes en su parte federal o bien estatales o municipales. Por supuesto también hubo derroche y fracasos, muchos, que también cuentan pero que para el efecto de esta columna no se toman en consideración.

PROBIONIX es una empresa creada por LUIS ARMANDO BRAVO; tiene distintos productos necesarios para las personas que han experimentado por distintas razones amputaciones en dedos, brazos, hombros.

Más de seis patentes internacionales forman parte del activo de esta empresa mexicana que fue concebida por este muchacho ingeniero en Biónica que se titulo en el 2005 precisamente con un trabajo que formó parte de su primera prótesis física.

Ningún estudiante en la carrera presentó su tesis logrando al mismo tiempo colocar una prótesis desarrollada por el estudiante. Lo hizo Luis.

Y mucho ha avanzado esta empresa que en su primer prototipo de prótesis de codo a mano contaba con una batería que tenía 2 kilos de peso y tenía que ser cargada por el usuario en una cangurera.

Hoy la batería pesa 60 gramos y está integrada a la prótesis que ofrece carga para tres días y una recarga el 100% en tan solo dos horas. Tiene además la mitad del peso con que cuenta su similar que se vende en Europa.

Las prótesis caras que se ofrecen en Europa pueden tener un costo de 3 millones de pesos mexicanos mientras que la que está por sacar PROBIONIX comercialmente al mercado mexicano es 93 por ciento más barata con la alternativa de pagarla mediante ciertos productos financieros en 18 meses. Ese fue otro de los pendientes del ingeniero: ofrecer las condiciones necesarias para que las prótesis fueran adquiridas por quienes menos tienen, objetivo fundamental de servicio de Bravo: entregar lo mejor para que quienes requieran de sus productos puedan adquirirlo.

Este proyecto avanza ahora que está a semanas de sacar su producto al mercado. Tiene ya preparados los dedos para quienes los hayan perdido (siete mil pesos) y trabaja para conseguir en breve la rótula biónica y el tobillo. Estos productos serán ofertados al mercado mexicano y mundial.

Aparte trabaja en un exoesqueleto que permitirá que personas que cuentan con extremidades que no pueden usar se apoyen en una estructura biónica que les ofrecerá soporte y al mismo tiempo rehabilitación.

Esta empresa fue beneficiaria de las políticas públicas hacia las Pymes. No solo recibió reconocimientos por su indudable calidad sino también recursos que se invirtieron en su desarrollo tecnológico. Dio resultados.

Dos apoyos del CONACYT y una valiosa del Estado de México que consistió en pagar lo invertido en las patentes que es muy importante por el alto costo del trámite. Ese recurso pudo entonces invertirse en investigación y desarrollo.

Cuatro personas en investigación y desarrollo y otras tantas que se incorporarán en breve en la parte de mercadotecnia y ventas son la parte fundamental de una empresa que puede ser considerada un “garbanzo de a libra”. Ya centenares de personas, nacionales y extranjeros, tienen una prótesis de esta empresa mexicana que pudieron ser atendidos a pesar de que formalmente aún no sacaba sus productos al mercado.

No todo fue, dentro de las políticas públicas hacia Pymes y emprendedores, saqueo, robo y corrupción escandalosa. También hubo proyectos que respondieron a la confianza y no dejaron perder la oportunidad que hoy no existe de recibir apoyo a proyectos que sin respaldo de dinero público no se hubieran podido concretar.

México no había dado prótesis como parte de su menú de desarrollo industrial. Hay proyectos que en China, Alemania, Estados Unidos, Corea o Japón no nacen si no hay voluntad de políticas públicas para que puedan darse y recursos fiscales que les soporten. Pero en México ya no hay de ninguno de los dos elementos. No hay dinero porque el emprendimiento no está en el ADN de la “Cuarta Transformación” ni tampoco la visión de que es necesario si se piensa en el futuro nacional.

Donde no hay, simplemente no hay.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.