La cosa "se pone buena" y eso que apenas comienza
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La cosa "se pone buena" y eso que apenas comienza

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La cosa "se pone buena" y eso que apenas comienza

04/01/2019
Actualización 04/01/2019 - 13:59

Una joven inquieta, siempre proactiva, generosa en ideas, ha quedado desempleada en Proméxico. Es una de los 540 profesionales de la promoción de exportación mexicana. Lleva trabajando en la institución prácticamente desde que fue fundada luego de que se eliminara de Bancomext la actividad promotora de la exportación, cosa que nunca debió haber sucedido, aunque esa es otra historia.

Pero el caso es que quienes trabajaron en Proméxico tanto en el país como en el extranjero han recibido noticias en el sentido de que en la desaparición de Proméxico no está considerado ningún renglón de liquidación y que lo más que han recibido como oferta algunos colaboradores de este organismo es un 30 por ciento de lo que les correspondería por ley recibir ante su despido.

Cosa que ha indignado a la mayoría de los que han recibido la propuesta.

Pero el asunto es más complicado. Mucho más complicado. Porque en el extranjero están dispuestas más oficinas de las que tiene este fideicomiso considerado como entidad paraestatal en la República Mexicana.

Datos oficiales marcan que en el extranjero existen 46 oficinas dispuestas a lo largo de 31 países.

Se asegura que en 40 por ciento de las exportaciones mexicanas Proméxico ha tenido que ver y en el 90 por ciento para el caso de las pequeñas y medianas empresas, y desde luego en algunos casos de microempresas exportadoras Proméxico ha tenido algo que ver.

Deja en el abandono la promoción de las exportaciones sobre todo para pequeñas y medianas empresas para las cuales Proméxico era fundamental por lo que representaba en alternativas de capacitación y asesoría.

Recuerdo que en el Foro Cancún 2017 se realizaron mil citas de negocio fundamentalmente entre empresas mexicanas y compradores en el Gran Caribe. Los resultados de esas citas y de esos eventos de promoción derivaron en cientos de millones de dólares de compromiso de compras que desde luego generaron empleo y actividad económica para las empresas mexicanas que pagaron impuestos por los beneficios obtenidos de sus gestiones empresariales.

El Gran Caribe es un terreno ideal para que las pequeñas empresas comiencen a adquirir la cultura necesaria para abarcar el comercio internacional.

Pero olvidemos la renuncia a la promoción que caracteriza a este gobierno federal.

La administración lópezobradorista le va a decir: ¿gracias por todo, ahí se ven? ¿Ese es el estilo de gobernar de la actual administración, de respetar los derechos de los trabajadores los cuales en su inmensa mayoría son honestos y trabajaron por el país?

O sea... ¿En qué está pensando el actual gobierno en cuanto a la forma de despachar organismos y a sus respectivos trabajadores o empleados constituidos en ejércitos de promoción que encierran años de contactos, de oficio diplomático en lo económico, de confianza internacional hacia México y lo mexicano que se ha tejido desde que inició este fideicomiso en junio del 2007?

¿Desconoce el actual gobierno que al retirar a Proméxico del escenario de promoción pública tendrá que liquidar a todo el personal en el extranjero bajo los lineamientos laborales vigentes en esos países? ¿Habrán considerado que además de la liquidación tendrán que pagar el retorno de esas familias, no sólo del personal liquidado, a territorio nacional? ¿Que además de pagar la liquidación y el regreso del personal con sus familiares en el extranjero tendrán que pagar el regreso del menaje de casa? ¿Todo eso lo tendrán considerado?

Lo habrán costeado al igual que considerar que por el piso que ocupaba el personal en las embajadas diplomáticas Proméxico pagaba por el espacio físico y dejará de hacerlo al desaparecer el organismo por lo que a la Secretaría de Relaciones Exteriores le costará un poco más caro el cubrir la renta de sus sedes?

Muchas preguntas. Las respuestas tendrán que buscarlas. La cosa se pone buena y eso que esto apenas comienza.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.