¿El problema es el crédito?
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¿El problema es el crédito?

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¿El problema es el crédito?

05/07/2019

La Banca de Desarrollo y la Banca Comercial vía la ABM han acordado inyectar 112 mil 250 mdp a Micro, Pequeñas y Medianas Empresas. Los financiamientos, fundamente concedidos por la banca comercial habrán de recibir apoyo de la garantía de la banca estatal y prevén que con esto puedan apoyar a que el sector MiPyme crezca y encuentre mejores condiciones para consolidarse.

Ninguna noticia en este sentido tiene desperdicio si se recuerda algo que con regularidad se pasa por alto. El sector empresarial de pequeño tamaño representa el 99.8% del total de las empresas formalmente establecidas en el país y genera casi 8 de cada 10 empleos formales reconocidos en las cifras oficiales.

Si bien es cierto que su peso en las exportaciones pudiera ser más importante, su contribución al PIB es alto y ronda el 50 por ciento en la generación de la riqueza nacional.

Contribuir a que las Pymes cuenten con el apoyo mediante un financiamiento accesible y a precios adecuados siempre deberá ser considerada una buena noticia.

Pero la pregunta debe ser ahora si este PROGRAMA DE GARANTÍAS que se pone en juego nace en el mejor momento económico en el país y si solo el financiamiento es la parte que le hace falta a las empresas para consolidar su crecimiento.

La economía parece prometer para 2019 un crecimiento, en el mejor de los casos, inferior al uno por ciento y es obligado ya pensar en la probabilidad de que ingrese al terreno de la recesión, aunque ella fuera leve.

Por otra parte todo indica que se olvida que hay un componente fundamental que si no se pone al lado del financiamiento, la virtud del crédito a pymes se pierde; si no hay capacitación y seguimiento al ejercicio del crédito es muy posible que el dinero se desperdicie y no ofrezca los resultados que de él se espera.

Tratándose de Pymes, cuya estructura administrativa es frágil y mal estructurada , el crédito puede ser no la solución sino el inicio de un problema mayúsculo que puede acabar en una tragedia que lesione también los patrimonios de los accionistas.

Las evidencias abundan. No acompañar a las Pymes en el proceso de aplicación del financiamiento e incluso no dosificar la inyección del recurso puede generar que el recurso sea dinero tirado a la calle y la empresa no consiga lo que procuraba con el crédito.

La virtud de encabezar el proceso de capacitación no se encuentra en el ADN de la Banca Comercial como tampoco el conocimiento de la realidad en el ejercicio de la administración de las pequeñas empresas. Quizá sí de las medianas, pero de las pequeñas no y menos de las Micro empresas.

Esa debería ser tarea de una Banca de Desarrollo hoy disminuida, inmersa en un conflictivo y anárquico proceso de fusión y con un proceso de redimensionamiento que le quita virtudes que antes llegó a presumir.

Quizá la noticia de los 112 mil millones de pesos no sea hoy la gran noticia que pudo haber sido en otro momento histórico y ojalá estemos profundamente equivocados.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.