Cañeros enfrentan crisis por eficiencia productiva
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Cañeros enfrentan crisis por eficiencia productiva

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Cañeros enfrentan crisis por eficiencia productiva

24/05/2019

Para no poner en riesgo la negociación de lo que sería el T-MEC los negociadores mexicanos "pusieron de pechito a la industria azucarera" aceptando las condiciones que estableció el Gobierno de Estados Unidos y que hoy pone en jaque a nuestra producción cañera y a la producción del dulce. Corría el sexenio de Enrique Peña Nieto.

Así de sencillo. Hoy entre más productivos son los 51 ingenios más problema tendrán que enfrentar para colocar sus excedentes en el mundo a un precio muy castigado respecto al precio al que pudieran vender su producto en la República Mexicana o la Unión Americana.

Porque allá protegieron a su industria a costa de que los productores de caña o los procesadores de las cosechas en México fueran castigados como hoy resulta.

Números gruesos, la producción se acerca a las seis millones de toneladas mientras que el consumo nacional no llega a las 4.3 millones. Pero los mexicanos no pueden vender a la Unión Americana todo el excedente ni parte de él y mucho menos reconociéndole la calidad al dulce mexicano.

A cambio, llega al mercado nacional 1.6 millones de toneladas de alta fructosa para ser orientada a la industria refresquera mexicana. Además ingresa a precios de dumping.

Si hubiera unidad entre industria refresquera y productores de la caña mexicanos los industriales pudieran endulzar sus productos con el azúcar mexicana y con ello absorberían parte de los excedentes, aunque los números de la producción de refrescos tendrían que reconsiderarse porque hoy se apoyan en una fructosa que no llega a México al precio real, sino a precios castigados.

Como en México no se requiere tanta azúcar y en Estados Unidos está impedida a ingresar, el azúcar mexicana tiene que ser vendida a cualquier otro mercado a un precio muy castigado.

Pensar el obtener Etanol o bien electricidad del proceso de producción de la caña de azúcar no representa sino castigar nuevamente sus resultados porque la experiencia en otras partes del mundo señalan que en esas posibilidades la producción de caña de azúcar lejos de aminorar incrementa.

El asunto no es menor si se sabe que los cañeros piden ya al gobierno intervenir para que su exceso pueda caber en alguna industria o en algún país en beneficio de las familias relacionadas con el cultivo, algo de lo que podremos escribir en breve.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.