Blindar la información electoral
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Blindar la información electoral

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Blindar la información electoral

20/06/2018
Actualización 20/06/2018 - 15:06

El primero de julio México se jugará un 'partido' fundamental para la vida democrática. En las elecciones no sólo se van a elegir posiciones públicas relevantes en el país, estados, municipios, el cargo de presidente de México, posiciones para senadores y diputados, federales o estatales, gobernadores por supuesto. El 'juego' se llama confiabilidad en los resultados.

Que no se vuelva a 'caer el sistema', que no 'tumben' la página con los resultados de la elección o que la información que se vierta se capte sin dilaciones. Esto es no sólo una responsabilidad de la autoridad electoral sino de los proveedores del sistema, empresas, varias Pymes incluso.

Porque dentro y fuera del país habrán seguramente intereses que quisieran que ello ocurriera, aunque no alteraran la dirección de un solo voto ciudadano: ganarán con el simple hecho de saturar los sistemas de información para generar incertidumbre con ataque de Denegación de Servicios (conocido como DoS), que impedirían a los ciudadanos acceder al flujo de la información.

Empresas mexicanas e internacionales consultadas, de las cuales sólo una aceptó definirse como fuente de esta columna, Optimiti Network, coinciden en aceptar que ningún sistema es invulnerable y que seguramente un proceso crítico como el de un proceso electoral del tamaño del mexicano será objeto de atención y de interés para mexicanos e incluso extranjeros.

No se trata de circunscribir a los partidos políticos mexicanos el interés de los resultados. Ya en la experiencia reciente en las elecciones presidenciales en Estados Unidos, en el proceso que definió el Brexit y en otras naciones se han descubierto intromisiones de extranjeros. ¿Por qué México sería la excepción?

El problema no es que haya intenciones de intromisión dentro del proceso electoral mexicano. De hecho el INE ya reconoce 500 mil ataques al sistema. Un ataque puede ser un intento fallido de ingresar al sistema. Pero no se necesitan 500 mil o un millón de intentos (que por cierto no requieren de 500 mil personas para hacerlo puesto que ya hay sistemas que pueden generar esta cantidad o más hits a un sitio), con uno sólo que tuviera éxito basta para intervenir los sistemas. Ya existe potentes tecnologías que pueden tener ahora alcances que hace pocos años ni siquiera se podían imaginar.

El problema radica en la manera en que se intenta blindar al sistema electoral mexicano con las capas necesarias y con la fuerza necesaria como para no dejar entrar a ningún intruso.

Hoy ya no es suficiente poner varias capas en circunferencias perimetrales para dar una casi absoluta seguridad de que ningún intento de ataque o intromisión tenga éxito.

El sistema de protección, señala a Universo Pyme Alejandra Pineda, directora de gobierno, riesgo y cumplimiento de Optimiti Network, debe garantizar disponibilidad de información, confidencialidad e integridad. Y no se trata sólo de sistemas, sino de conciencia en las personas que trabajen dentro del sistema porque el malware puede estar escondido en algún correo, en algún video, en una aplicación.

Por cada 20 dólares que invierte el sector privado en seguridad dentro de redes se invierte un solo dólar en la seguridad en las aplicaciones y así los 'hoyos' que se dejan en aplicaciones pueden ofrecer la oportunidad que un malware está esperando.

Capacitación, conciencia, integralidad del personal vinculado directa o indirectamente al proceso adquieren una relevancia especial.

México se juega mucho más que una jornada electoral histórica en muchos sentidos y las empresas debieran aprender de lo que está en juego, porque de hecho lo que sucederá o pudiera pasar en el proceso electoral es lo que pasa o puede pasar cotidianamente en las empresas. La seguridad no es un juego, es un proceso crítico que puede ocasionar la muerte de una empresa.

Por lo que al proceso electoral se refiere, vamos a la elección con la confianza de que las cosas en materia de seguridad se hicieron de la mejor manera posible.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.