Bancomext: 'manual para cortarse las piernas'
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Bancomext: 'manual para cortarse las piernas'

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Bancomext: 'manual para cortarse las piernas'

15/10/2018

Desde que triunfó en las urnas, el próximo gobierno federal ha desarrollado con velocidad notoria un trastorno obsesivo compulsivo por las prácticas de ahorro presupuestal que definirán su estrategia administrativa.

Procurando mayor eficiencia pero sobre todo el ahorro presupuestal (sacrificios y racionalidad para atender los compromisos sociales anunciados en la campaña de AMLO) sus colaboradores mencionaron que evalúan la fusión de Bancomext con Nacional Financiera.

La idea además de irracional, no es nueva. Fox quiso matar a Bancomext porque este banco le embargó una de sus empresas por falta de pago y Calderón estuvo cerca también de esta tentación, nombrando a un solo director general para ambas instituciones en la lógica de concretar la fusión, que finalmente no se dio.

De haberse ejercido entonces, o ahora, el resultado sería precisamente lo opuesto a lo que buscan. Vamos por pasos.

Bancomext no le representa a las finanzas públicas un solo peso de presupuesto. Genera utilidades que contribuyen al crecimiento de su capital, lo que le permite prestar más. El saldo de la institución ha pasado en la presente administración de poco más de 73 mil mdp a casi 250 mil mdp, el crecimiento relativo más grande del sistema financiero.

Si el próximo gobierno mata a Bancomext no recibiría de él más de 6 mil mdp por año (antes de impuestos) derivados de su labor financiera. Además tendría que cumplir sus obligaciones pendientes en los mercados internacionales de capital. ¿Ya se hicieron esas cuentas?

Los indicadores señalan, sin dejar de reconocer áreas de oportunidad sin duda, que Bancomext, un joven de 81 años nacido de la estrategia del presidente Lázaro Cárdenas, no es un mal banco; es el banco de desarrollo que de manera más directa atiende al sector empresarial, promueve la derrama en una actividad, la de exportación, que más ha crecido entre 1994 y 2018 y además se provee en los mercados internacionales del dinero que requiere para operar con eficiencia.

Es un operador que va por capital a los mercados globales y los pone a trabajar para sus misiones esenciales.

Un banco que tiene una participación del pastel bancario en el orden del 7 por ciento, que es de nicho en una actividad, la del comercio exterior que equivalía al 5 por ciento del PIB en 1994 y que hoy equivale al 86.5 por ciento.

El banco que más apoya al sector turístico con más del 30 por ciento del total.

Una institución que responde a los intereses de promoción económica y de desarrollo capaz de soltar crédito cuando en el mercado nacional o internacional se contrae la derrama (capacidad de aplicar políticas contra cíclicas). ¿La banca privada ajustará sus estrategias en función de los deseos del siguiente gobierno? No creo.

Bancomext no es una institución que se caracterice por ser obesa. Entre 2007 y finales del 2017 su plantilla laboral se ajustó 46 por ciento (de casi mil empleados a poco más de 520) y en cuanto a la banca de desarrollo la cartera total por empleado ofrece múltiplos destacados: mil 242 mdp por empleado contra, por ejemplo, 394 en el caso de Nafin.

Resulta increíble que alguien considerara hoy su fusión con Nafin cuando cargan ADN distinto y van a mercados diferentes. Ahora que se ha conseguido una renegociación del acuerdo comercial con nuestros vecinos del norte y esperamos el ingreso del TPP 11 resulta contrasentido pensar en la desaparición de un banco especializado en el nicho del mercado exterior.

Lo que pudieran eventualmente decidir los miembros del equipo de AMLO en pocas semanas más en materia financiera con esta probable fusión, equivale a que López Obrador decidiera desaparecer el Instituto Politécnico Nacional. Nada más.

Quienes nos gobernarán en pocos días más tienen derecho a pensar y evaluar todo el componente que adornará su mesa a partir del siguiente mes de diciembre, pero fusionar a dos de sus elementos de la banca de desarrollo resulta tan absurdo como pensar que para bajar de peso un sujeto decide mandarse a amputar las dos piernas. Sí bajará de peso, pero jamás volverá a correr.

(Continuará).

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.