“Sálvese quien pueda”
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

“Sálvese quien pueda”

COMPARTIR

···

“Sálvese quien pueda”

29/11/2018
Actualización 29/11/2018 - 13:09
Eduardo Sojo
Érase una vez un Número

En este artículo se describe uno de los cuatro escenarios sobre el siguiente sexenio que comente en un artículo anterior. Los escenarios, como ha señalado Richard Wells, presentan realidades potenciales, cuestionan zonas de confort y abren la mente a posibilidades divergentes. En este caso contribuyen a organizar nuestros pensamientos y contrastar políticas públicas.

El título de este escenario está basado en un escenario desarrollado por el propio Wells de Lexington Group en el que describe una situación en la cual hay un colapso del comercio global, sólo que en este caso se combina con un mal manejo de la economía por parte del gobierno del presidente López Obrador.

Para describir el escenario de manera más clara me sitúo a finales del 2024, las elecciones pasaron y para muchos el resultado se explica por la recesión en la que cayó la economía con una caída en la producción y en el empleo similar a la de 2008-2009, pero con peores consecuencias.

Se veía desde el primer período del presidente Trump que el escenario para el comercio mundial no era el mejor. Las diferencias con Canadá y México para firmar la nueva versión del TLCAN, la guerra comercial que inició en 2018 con China y la imposición de aranceles por motivos “de seguridad nacional” lo anticipaban, pero el colapso en el comercio se extendió más allá de los Estados Unidos; la escalada proteccionista se empezó a generalizar en los países desarrollados afectando de manera severa a las naciones que habían apostado por la apertura al comercio y la inversión como México. Además de Argentina, Venezuela y Turquía, otras economías entraron en problemas, entre ellas Paquistán, Brasil, India y Sudáfrica. China disminuyó severamente su crecimiento económico.

El mal escenario internacional se combinó con la desconfianza de los mercados en el gobierno del presidente López Obrador, quien decidió sacar del baúl de los recuerdos las herramientas del pasado; todo inició en el segundo año de gobierno cuando empezó a crecer la deuda pública para cumplir con las múltiples propuestas que se habían quedado truncas, sostener a Pemex y CFE que estaban en dificultades para cumplir con sus obligaciones financieras y apoyar a gobiernos locales y universidades en problemas para cumplir con sus responsabilidades esenciales.

Al mal manejo de las finanzas públicas se añadieron políticas económicas del pasado: restricciones no arancelarias al comercio exterior como estrategia para substituir importaciones, control de precios en productos básicos, control de cambios y restricciones a la salida de capitales, además se pasó una legislación que obligaba a los bancos a prestar recursos a tasas accesibles. Aunque nunca se hizo, también se amenazó con expropiar a empresas proveedoras de servicios básicos e imponer un impuesto a las herencias.

La desconfianza de los mercados se tradujo en salida de capitales y elevadas tasas de interés, que combinadas con el proteccionismo en los mercados internacionales y la disminución de los flujos de inversión extranjera, condujeron a una recesión de la economía.

La tormenta perfecta se acabó de integrar con los efectos del cambio climático que se manifestaron en condiciones extremas y cambiantes, períodos de sequía severa combinados con lluvias torrenciales, que afectaron sensiblemente la producción agropecuaria y demandaron recursos fiscales crecientes para atender las emergencias. México volvió a registrar un número de huelgas que hace mucho tiempo no se veían.

Otros indicadores económicos también reflejaron la recesión en la que estaba inmersa la economía, la relación inversión pública a PIB, ya de por sí baja, llegó a mínimos históricos, la recuperación del salario mínimo no se reflejó en el salario promedio, que perdió poder adquisitivo, los asegurados ante el IMSS comenzaron a registrar caídas en un momento en el que la incorporación masiva de jóvenes al mercado de trabajo aumentó, lo que provocó que la informalidad creciera.

El tipo de cambio superó los 30 pesos por dólar y México se vio obligado a instrumentar un programa severo de ajuste con el FMI con las consecuencias normales de este tipo de ajuste: caída en la actividad económica, incremento en los niveles de pobreza y un elevado nivel de enojo social. El sexenio no termina nada bien.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.