Los promedios engañan
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Los promedios engañan

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Los promedios engañan

15/03/2018
Actualización 15/03/2018 - 12:56
columnista
Eduardo Sojo
Érase una vez un Número

La semana pasada comentamos la importancia de extraer, de los tsunamis de información que vamos a experimentar en los próximos meses, aquello que consideramos relevante para tomar la decisión de a qué candidato vamos a apoyar en la próxima elección. En esta contribución apunto la importancia que los candidatos deben dar al contexto geográfico en el que sus propuestas van a ser recibidas, particularmente en un país donde los promedios engañan.

Hay muchos ejemplos y bromas acerca de los promedios. A mi me gusta una que leí en un artículo de José Woldenberg, donde lo explicaba de la siguiente manera: “Un tipo entra a las dos de la tarde a una cantina casi vacía. Apenas están haciendo la limpieza, pero hay servicio. Se acerca a la barra y pide solamente un vaso de agua, y aunque el cantinero lo ve con recelo, se lo da. En el extremo se encuentra otro cliente que a pesar de la hora va en su sexto trago. Se saludan. Entra el dueño y le pregunta al barman de manera socarrona, cómo van las ventas, y éste le contesta: hasta el momento bien, un promedio de tres tragos por cabeza.

El cantinero no ha mentido. Seis tragos entre dos, dan tres. El promedio es correcto. Lo malo sería que a partir de esa información el empresario o el mesero o los comensales empezaran a sacar conclusiones. Lo más probable es que con tres tragos nadie esté del todo sobrio pero tampoco es posible que alguien esté demasiado borracho. Mientras que la observación arroja que hay un tipo absolutamente sobrio (lo cual no es un mérito) y otro medianamente borracho (lo que por cierto tampoco es una falta)”.

Entre los temas que serán de interés para los ciudadanos de todas las entidades federativas se encuentran el crecimiento económico, la inseguridad y la corrupción, asuntos en los que los promedios nacionales esconden diferencias muy relevantes.

En materia de crecimiento económico México ha mejorado en esta década a una tasa promedio anual de 3.1 por ciento (2010-2016), tasa inferior al promedio de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) que fue de 4.1 por ciento; no obstante, cuatro estados (Aguascalientes, Quintana Roo, Querétaro y Guanajuato) tienen un crecimiento promedio superior a los BRICS. Los ciudadanos de estas entidades federativas estarán esperando propuestas para consolidar el crecimiento económico (infraestructura, acuerdo en el TLC, propuestas para que los empresarios locales sean parte de este crecimiento, etcétera). En el otro extremo están Campeche y Tabasco, que han tenido una tasa de crecimiento promedio anual negativa en ese periodo (el tamaño de su economía es menor en 2016 que en 2010) y que seguramente estarán esperando propuestas para disminuir su dependencia de la industria petrolera. Otros que están abajo de la media, como Chiapas, Oaxaca y Guerrero, seguramente querrán ver proyectos específicos con relación a las Zonas Económicas Especiales.

Las preocupaciones relacionadas con la seguridad se escuchan a lo largo y ancho del país (aún en las entidades federativas más seguras) aunque con muy diferentes matices. Por un lado está la violencia relacionada con el crimen organizado que ha alcanzado récords históricos. Existen entidades federativas como Colima, Guerrero, Baja California, Baja California Sur y Zacatecas que en 2017 registraron homicidios por cada 100 mil habitantes superiores al promedio de America Latina (que es una región ya de por si violenta) y que esperarán propuestas específicas, más allá de las explicaciones tradicionales y los lugares comunes. Este tipo de propuestas también las estarán esperando entidades federativas donde la violencia afecta directamente su actividad económica principal, como Quintana Roo y Baja California Sur, o las de la frontera, donde todas las entidades federativas están arriba de la media con excepción de Nuevo León, que ocupa el lugar número 12 a nivel nacional. En todo el país, por otro lado, serían bienvenidas propuestas para mejorar la seguridad cotidiana, la que se refleja en que los ciudadanos nos sintamos seguros en las carreteras, en la calle, en el transporte público y en nuestro hogar, aún siendo delitos que corresponden, estos últimos, al ámbito de los gobiernos locales.

La corrupción es un tema que genera enojo y frustración como ningún otro en el país. El compromiso claro, sin rodeos, en el combate a la corrupción, pare donde pare, es lo que esperan los ciudadanos en todas las entidades federativas. Dos consideraciones que es importante tomar en cuenta en el ámbito regional son: aquellas entidades federativas con casos de gobernadores o presidentes municipales acusados o donde existen sospechas de corrupción, y aquellas entidades federativas donde se sufre más la corrupción cotidiana. La Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG), levantada por el Inegi en 2015 busca captar experiencias de corrupción. Como era de esperarse, el trámite con el mayor porcentaje de experiencias de corrupción fue el contacto con autoridades de seguridad pública, seguido de los trámites ante el Ministerio Público, los trámites para abrir una empresa y ante juzgados o tribunales. Morelos, Sinaloa, Chihuahua, Michoacán y la CDMX encabezan la lista de mayores víctimas de actos de corrupción por cada 100 mil habitantes.

Esperamos que los candidatos hagan su trabajo y que además de spots y guerra sucia ofrezcan propuestas pertinentes para cada región del país. En todo el país serían bienvenidas propuestas para mejorar la seguridad cotidiana.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.