La salida fácil como mecanismo para eludir la responsabilidad
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La salida fácil como mecanismo para eludir la responsabilidad

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La salida fácil como mecanismo para eludir la responsabilidad

05/09/2019

Debe ser difícil para un presidente que en el 2014 señalo: ‘En enero la economía creció 0.8%, es decir, nada. EPN y Videgaray no saben como hacerlo. Perdón, pero con nosotros sería distinto y mejor’, reconocer que en el inicio de su gobierno el crecimiento sea solo de una cuarta parte (0.2%) de lo que él califico como ‘nada’, pero ello no debe ser excusa para que opte por la salida fácil de negar la realidad diciendo que ahora ya no es importante medir el crecimiento, que hay que ‘desechar la obsesión tecnocrática de medirlo todo en función del simple crecimiento económico’.

La obsesión tecnocrática, si así se le pueda llamar, es la de tener mediciones, pero no solo del crecimiento económico, también de la distribución del ingreso y la riqueza, del bienestar, del desarrollo, del medio ambiente, de la inseguridad, de la corrupción, de la impunidad, etc., para tomar decisiones basadas en evidencia.

Además de minimizar su medición, el Presidente también opta por la salida fácil de minimizar su importancia. Ya lo había dicho y lo reiteró en su informe: ‘La economía está creciendo poco es cierto, pero no hay recesión, además ahora es menos injusta la distribución del ingreso, es decir, hay más desarrollo y bienestar’. Lo primero es cierto, hay datos duros que muestran que la economía no crece; lo segundo, que es menor la injusta la distribución del ingreso y que hay más desarrollo y bienestar, es solo un buen deseo; y más bien habría que pensar lo contrario, dada la importancia relativa del empleo y las transferencias monetarias en la disminución de la pobreza y la mejoría en la distribución del ingreso.

El Ejecutivo federal no debe resignarse a administrar una economía estancada, ni creerse la idea de que el crecimiento de la economía es intrascendente, porque yo me preguntaría ¿intrascendente para quién?, ¿para los desempleados que están sacando sus recursos de las Afores?, ¿para los jóvenes universitarios que no encuentran trabajo?, ¿para los trabajadores de la industria de la construcción que se encuentran desempleados? El papel del gobierno es diseñar políticas públicas a favor de un crecimiento incluyente y no conformarse con una economía estancada y un programa de transferencias para que los hogares de menores ingresos no resulten tan afectados.

Las entidades federativas que más éxito han tenido en disminución de la pobreza son las que han tenido un crecimiento económico mayor a la media nacional. En el 2008, con la metodología de CONEVAL, había 11 entidades federativas donde el porcentaje de la población en pobreza extrema era inferior al 5%, mientras que para el 2018 el número se incrementó a 19; de las 8 nuevas entidades federativas que ahora tienen niveles de pobreza inferiores al 5%, seis registraron los últimos diez años (2007-2017) crecimientos de la economía superiores a la media nacional (2.0%), estos son: Guanajuato (4.0%), Querétaro (4.0%), Quintana Roo (3.6%), Zacatecas (3.0%), Edomex (2.7%) y Chihuahua (2.5%). Más aún, en todos los casos tienen una mejor distribución del ingreso que la media nacional y en cinco de las seis entidades federativas la mejoría en la distribución del ingreso entre 2008 y el 2018 fue mayor a la del país en su conjunto.

El Presidente tiene también que rechazar la salida fácil de que las transferencias monetarias son la mejor forma de distribuir el ingreso y llevar desarrollo a los hogares de menores ingresos.

Una nota sobre la distribución del ingreso en México de la OCDE llegó a la conclusión de que la tendencia a la baja del trabajo por su cuenta (que en buena parte es ocupación informal) contribuyó de manera significativa a disminuir la desigualdad y que el impacto de los programas de transferencias monetarias en la desigualdad era pequeño, dado el bajo nivel de gasto en relación con el PIB per cápita. El empleo, se señala en el informe mencionado, es el medio más promisorio para enfrentar la desigualdad.

En síntesis, sería muy grave para el país que el Presidente opte por la salida fácil de que no es importante medir el crecimiento económico, de que el crecimiento de la economía es irrelevante y que la solución para tener una mejor distribución del ingreso, bienestar y desarrollo, son las transferencias monetarias. La evidencia muestra que el empleo es el medio más promisorio para enfrentar la pobreza y la desigualdad; y el empleo va de la mano con el crecimiento económico, que además es lo que permite contar con recursos para nivelar el terreno para los hogares de menores ingresos. El gobierno federal no debe eludir su responsabilidad en el crecimiento de la economía.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.