La inflación de enero dio una mala nota
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La inflación de enero dio una mala nota

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La inflación de enero dio una mala nota

15/02/2018
Actualización 15/02/2018 - 10:47
columnista
Eduardo Sojo
Érase una vez un Número

Existen tradicionalmente dos formas de medir la inflación: medir el incremento en el Índice de Precios al Consumidor (INPC) de un mes respecto al anterior (inflación mensual) y medirlo respecto al mismo mes del año anterior (inflación anual). Las dos son útiles dependiendo de lo que se quiera medir.

Un ejemplo muy claro de lo anterior se refleja en la información sobre el INPC de enero que dio a conocer el Inegi la semana pasada. En el rubro de frutas y verduras, si se toma la inflación mensual, hubo una disminución de 1.93 por ciento, pero si se toma la inflación anual, hubo un crecimiento en los precios de frutas y verduras de 20.65 por ciento, una situación completamente diferente.

Para analizar la cuesta de enero es mejor utilizar el incremento mensual, que este año fue de 0.53 por ciento, significativamente inferior al 1.70 por ciento de enero del año pasado, lo que haría pensar que es un buen número.

No obstante, si el incremento en los energéticos de este año hubiera tenido el mismo incremento del año pasado, la incidencia directa de los energéticos hubiera sido de 1.242 en vez de 0.263, y por tanto, el incremento mensual de los precios en enero hubiera sido de 1.50 por ciento en vez de 0.53 por ciento; no muy lejos del 1.70 por ciento del año pasado.

Adicionalmente, la inflación superó las expectativas de los especialistas en economía que era de 0.49 por ciento y el incremento anual de precios de la inflación subyacente (4.56 por ciento) está fuera del rango objetivo del Banco de México (+/- 3.0 por ciento). Cabe recordar que la inflación subyacente, al excluir los genéricos que tienen que ver con decisiones de gobierno o aspectos estacionales, representa la tendencia de precios de mediano plazo.

También es importante señalar que la inflación del primer mes de este año en cualitativamente diferente de la que vivimos el año pasado. Quien resintió la mayor inflación en enero del año pasado fue el grupo de hogares con ingreso superior a los seis salarios mínimos; por el contrario, este año el grupo que resintió la mayor inflación fue el grupo de menores ingresos, es decir, los hogares con ingreso de hasta un salario mínimo ( 0.64 vs. 0.48 por ciento de los hogares con ingresos mayores a seis salarios mínimos).

De hecho, la inflación anual del grupo de hogares con ingresos de hasta un salario mínimo fue de 6.5 por ciento vs. 5.1 por ciento de los hogares con ingresos superiores a seis salarios mínimos; si consideramos además que los hogares de mayores ingresos tienen mejores opciones de sitios donde comprar sus productos y diversas maneras de protegerse de la inflación, las diferencias de impacto se magnifican.

Lo anterior tiene que ver con un incremento de precios de la canasta básica de 1.3 por ciento en enero, el cuarto más alto para un mes de enero en los últimos tres sexenios.

Por todo lo anterior, y en sentido contrario a la opinión publicada en algunos medios de comunicación, la inflación del mes de enero dio una mala nota.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.