Es muy temprano para decir que estamos en una recesión
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Es muy temprano para decir que estamos en una recesión

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Es muy temprano para decir que estamos en una recesión

25/07/2019

En las últimas semanas se ha estado debatiendo sobre la aplicabilidad del concepto de recesión a las circunstancias por las que está atravesando la economía mexicana. Algunos analistas dicen que ya estamos en recesión, otros opinan lo contrario. También hemos escuchado propuestas para describir la situación actual de la economía como la de una ‘recesión técnica’ o una ‘ligera recesión’.

Analistas del Bank of America Merrill Lynch, en particular, anticiparon que de acuerdo a sus estimaciones el segundo trimestre del año la economía mexicana registró un crecimiento negativo respecto al primer trimestre, con lo que el PIB tendría dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo y por ello estaríamos ya en una ‘recesión técnica’.

Por otro lado, en la última minuta de la Junta de Gobierno del Banco de México se señala que uno de los miembros ‘comentó que las tasas de crecimiento de los últimos dos trimestres, y los resultados del Sistema de Indicadores Compuestos Coincidente y Adelantado (SICCA), ya sugieren la posibilidad de una ligera recesión’.

¿Cómo identificar una recesión?. Para el National Bureau of Economic Research (NBER), que es la institución con mayor tradición en el análisis de los ciclos económicos, una recesión tiene varias características: primero, debe darse una caída significativa en la actividad económica; segundo, debe tener una duración de varios meses y tercero, debe extenderse a toda la economía y reflejarse, además del PIB, en el empleo, el ingreso real, la producción industrial y el consumo interno.

Dada la dificultad para identificar una recesión y el hecho de que el Comité de Fechas de los Ciclos Económicos en los Estados Unidos dictamina las recesiones mucho tiempo después de que ocurrieron, se ha popularizado la idea de que las economías entran en recesión cuando se dan al menos dos trimestres de crecimiento negativo en el PIB, lo cual no parece muy sensato. Imaginemos por ejemplo, que el PIB tiene dos caídas consecutivas de 0.1%; ¿podríamos decir por ello que la economía está en recesión?. Yo creo que no.

Más aún, las recesiones se determinan con base en indicadores mensuales, no trimestrales. Estos indicadores tradicionalmente se agrupan en un indicador denominado coincidente, que forma parte de los sistemas de indicadores cíclicos de las economías. El indicador coincidente busca replicar los ciclos de la economía. En el caso de México el INEGI publica el indicador coincidente de acuerdo al ciclo de negocios tradicional y a los ciclos de crecimiento. Para establecer si estamos o no en recesión conviene hacerlo con el indicador coincidente del sistema de indicadores cíclicos tradicionales, que es un índice compuesto que incorpora información de los siguientes indicadores: producto interno bruto mensual, índice de volumen físico de la actividad industrial, número de asegurados permanentes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), índice de las ventas netas al por menor en los establecimientos comerciales, y la tasa de ocupación parcial y desocupación.

Utilizando el indicador coincidente ¿cumple la situación económica actual con la definición de recesión?, la respuesta es no, por lo menos, todavía no. En el espléndido libro escrito por Jonathan Heath: ‘Lo que indican los indicadores’, que tuve el privilegio de prologar, se describen las recesiones que ha tenido nuestro país desde 1980.

Las recesiones que hemos tenido en ese período han sido seis, con una duración promedio de 18.5 meses y con un mínimo de duración de doce meses para la que inició en noviembre del 1994 y terminó en octubre de 1995. En la situación actual, el punto más alto del indicador coincidente fue en septiembre del 2018 y a partir de ahí podemos ver una tendencia a la baja, que seguramente continuará los próximos meses. La temporalidad no es, por tanto, una restricción para determinar la recesión.

Sin embargo, desde el punto de vista de la profundidad, es decir, de una caída significativa en la actividad económica, todavía estamos muy lejos de dictaminar que la situación actual de la economía representa una recesión. En el promedio de las recesiones que hemos tenido desde 1980, las caídas en el índice coincidente han sido de 13.1% y la menor fue de 8.6%, entre octubre de 1992 y noviembre de 1993. En la situación actual y con la información disponible hasta el mes de abril, el indicador coincidente ha caído apenas 1.8% entre septiembre del año pasado y abril de este año.

¿Será la época actual calificada como recesión en el futuro?, depende fundamentalmente de tres factores, dos internos y uno externo. En la parte interna, los riesgos de una recesión se incrementarían si continúa la caída en la inversión pública y privada, y si perdemos el grado de inversión; y en el frente externo, si se materializa la recesión en los Estados Unidos que anticipan los analistas de aquel país. Por lo pronto, es importante actuar en el frente interno.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.