Errores intolerables
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Errores intolerables

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Errores intolerables

02/10/2019
Actualización 03/10/2019 - 14:11

Singapur representa, sin duda alguna, una de las más notables historias de éxito de la era moderna.

Su crecimiento económico en los últimos 50 años ha permitido que hoy su PIB per cápita sea mayor al de Estados Unidos, cuando en 1968 era más de 500 por ciento superior. La comparación con México también resulta ilustrativa. Hace 50 años el PIB per cápita de Singapur era similar al de nuestro país, hoy es más de seis veces el de México.

No extraña, por tanto, que diversos organismos internacionales reconozcan a Singapur como: la segunda economía más competitiva del mundo (WB), la sexta con menor corrupción (IMD), la primera en facilidad para hacer negocios (WEF), la primera en productividad laboral (BERI) y en innovación global (Cornell University), la segunda en calidad de la infraestructura (WEF), y la quinta en logística (WB).

En Singapur siempre están viendo hacia adelante. Las políticas públicas impulsadas en este país se han ido ajustando a las tendencias globales y han quedado plasmadas en tres documentos: Singapur Economy: Future Directions (1985); Report of the Strategies Committee (2010); y Report of the Committee on the Future Economy (2017).

De esa manera han pasado de tener una industria intensiva en mano de obra y una estrategia de sustitución de importaciones en los 60, a procesos semiautomáticos y una orientación a las exportaciones en los 70; procesos altamente automatizados e intensivos en tecnología en los 80; y manufactura y servicios basados en el conocimiento en los 90 y 2000.

El modelo económico de Singapur parte de un ambiente favorable a los negocios y un liderazgo visionario en donde el gobierno que se adelanta a los tiempos en la construcción de infraestructura; así sucedió con la transformación digital, que inició desde 1980 con la computarización del gobierno y siguió con una campaña denominada Servicio Público para el Siglo XXI, que sentó las bases de programas muy exitosos de reducción de tiempos y trámites en las ventanillas del sector público, basados en economía digital.

En un artículo para celebrar los 50 años de Singapur, Liu Thai Ker, conocido por muchos como el padre de la planeación en Singapur, mencionaba tres errores que no se pueden tolerar y que ese país se ha cuidado de no cometer, en fuerte contraste con lo que esta pasando en nuestro país.

El primer error intolerable se refiere a la educación: ‘Si las políticas educativas son deficientes, una generación entera de jóvenes perderá su valiosa juventud, misma que será imposible de recobrar’. Con la reforma del sexenio pasado teníamos fundadas esperanzas de que las cosas cambiarían para millones de mexicanos; con la contrarreforma de Morena existe la seguridad de que estamos condenando a millones de mexicanos a la mediocridad en su educación. Qué otra cosa puede esperarse si se suprimieron las evaluaciones, se avalaron las plazas automáticas a los normalistas y desapareció el Instituto Nacional de Evaluación para la Educación. La educación de las niñas y niños mexicanos fue moneda de cambio de favores políticos.

El segundo error intolerable mencionado por Liu Thai Ker se refiere al medioambiente: ‘Si la ecología se daña, se irá para siempre’. Así sucederá en este sexenio. El cuidado al medioambiente no está en la ecuación.

No está en el discurso, ni en el Presupuesto, no se toma en cuenta en los proyectos insignia del gobierno y la estrategia de continuar generando energía con base en combustibles fósiles, en vez de promover las energías renovables, habla por sí sola. Podemos irnos olvidando de los compromisos del Acuerdo de París para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y del cumplimento de lo establecido en la Ley General de Cambio Climático y la Ley de Transición Energética en materia de energías limpias. De qué otra forma podemos pensar si se destruye un manglar para construir una refinería.

El tercer error intolerable al que se refiere el padre de la planeación de las ciudades, se refiere a la infraestructura: ‘Si se planea mal la construcción, será extremadamente costoso modificar estructuras masivas de acero y concreto, cuando los errores sean descubiertos 20 o más años después’. Suena a Santa Lucía y al Tren Maya; pero también a Texcoco y a otros proyectos no continuados por esta administración.

El próximo mes de noviembre visitará México el primer ministro de Singapur y quizá esa visita sea un buen momento para reflexionar cuáles fueron los elementos que evitaron que en ese país se cometieran los errores intolerables que se están cometiendo en México en materia educativa, medioambiente e infraestructura. Algo tendríamos que aprenderles.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.