Osorio y Durazo: paralelismos tempranos
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Osorio y Durazo: paralelismos tempranos

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Osorio y Durazo: paralelismos tempranos

12/11/2018

En el equipo de Peña Nieto hubo siempre dos figuras nodales. Por un lado, Luis Videgaray, quien arrancó el sexenio como secretario de Hacienda. Por el otro lado, Miguel Ángel Osorio Chong, quien se mantendría al frente de Segob durante la mayor parte de la administración. Ambos personajes inevitablemente empezaron a competir por concentrar posiciones y poder desde antes de la toma de protesta de Peña Nieto. Uno de los primeros encontronazos entre Videgaray y Osorio fue precisamente por el control del enorme aparato de seguridad civil que se creó durante el sexenio previo (cuando el número de elementos de la Policía Federal pasó de 5 mil a 36 mil elementos), y que hasta entonces había sido manejado por Genaro García Luna.

En 2012, Osorio Chong se salió con la suya. Logró convencer a Peña de sustituir la Secretaría de Seguridad Pública por una Comisión Nacional de Seguridad, adscrita a la Segob. Fue una victoria pírrica, con consecuencias desastrosas para el país. Una de las razones del fracaso fueron las propias deficiencias en la estrategia de Osorio Chong (por ejemplo, insistir en la relevancia de la coordinación intergubernamental, sin hacer gran cosa para frenar la creciente influencia que algunos grupos criminales ejercían sobre gobiernos estatales y municipales). Otro problema del arreglo es que desde Hacienda se cerró la llave del dinero. El ambicioso plan para crear una Gendarmería fue abandonado casi por completo, y la propuesta de armar un programa de carácter preventivo no pasó de un experimento (defectuoso en términos de diseño, pero también raquítico en términos presupuestales).

En estos días es muy probable que en el equipo de AMLO haya un jaloneo similar al que se le presentó a Peña Nieto durante el periodo de transición. Sólo así se explican los frecuentes titubeos. En septiembre dijeron que “a finales de octubre” presentarían el plan de seguridad del futuro gobierno. Cuando octubre acabó se fijó una nueva fecha: el plan de seguridad se revelaría el pasado 8 de noviembre. Sin embargo, la semana pasada, a la salida de una reunión en la que estuvieron presentes los futuros titulares de Segob, Sedena, Marina y Seguridad y Protección Ciudadana, se avisó que siempre no, que el plan de seguridad se aplazaba hasta el próximo 14 de noviembre.

No sólo se ha pospuesto varias veces la presentación del plan. También se han registrado otros volantazos. Durante la campaña, AMLO y Alfonso Durazo –quien será titular de la nueva Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana– propusieron crear una Guardia Nacional que integraría a prácticamente la totalidad de las Fuerzas Armadas y a los elementos policiales del gobierno federal (en aquel entonces se manejó la cifra de 400 mil elementos). Después de las elecciones el mismo Durazo descartó el proyecto de la Guardia Nacional, dijo que ya no era prioridad. Sin embargo, el proyecto “revivió” la semana pasada: tanto AMLO como Durazo lo mencionaron, y el segundo incluso adelantó que este nuevo cuerpo de seguridad iniciaría operaciones en 2021.

Muchas figuras en el círculo cercano de AMLO querrán una rebanada del enorme pastel en el que se ha convertido el aparato de seguridad del Estado mexicano. Otros, con visión estratégica, no querrán que sus potenciales adversarios acumulen demasiado poder. En primer lugar está Alfonso Durazo, un hombre con ambiciones políticas. De acuerdo con la iniciativa que envió Morena para crear la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Durazo tendrá a su cargo los organismos que actualmente integran la Comisión Nacional de Seguridad, además de que recibirá lo que actualmente es el Cisen. Formalmente será uno de los secretarios más poderosos.

Sin embargo, es posible que en esta nueva secretaría Durazo tenga que coexistir con el General Audomaro Martínez, muy cercano a AMLO, quien ha sido mencionado como posible titular tanto de la Policía Federal como del órgano que sustituirá al Cisen. Audomaro Martínez estará en una posición privilegiada por su cercanía con el general Luis Crescencio Sandoval, quien será el próximo secretario de Defensa. Ambos militares son ajenos a la 'plana mayor' que ha dominado Sedena desde los noventa, y es probable que busquen impulsar una transformación profunda de las Fuerzas Armadas. De hecho, no sería extraño que la decisión de revivir el proyecto de la Guardia Nacional se relacione con el nombramiento de Sandoval.

López Obrador también invitó a su equipo a funcionarios con experiencia en la materia, en calidad de asesores, incluyendo a Alejandro Gertz Manero y Manuel Mondragón y Kalb. Incluso Marcelo Ebrard, el futuro canciller, muy posiblemente busque incidir en temas de seguridad (un tema que conoce bien, pues fue secretario de Seguridad Pública en el Distrito Federal en el gobierno de AMLO). Es decir, muchas voces hablarán al oído del presidente electo en estos días. Algunas lo harán con la intención de buscar un arreglo institucional que contribuya de la mejor manera a superar la crisis de violencia en la que está sumido el país. Otras voces tendrán en mente intereses más mundanos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.