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Vivienda y 4T, los trabajadores primero

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Vivienda y 4T, los trabajadores primero

20/01/2021

La autora es Diputada Federal

Medias verdades o mentiras abiertas son la marca de las oposiciones en sus ataques al Gobierno de México. Dicen que no pretenden un retorno al pasado pero muchas de sus críticas se acompañan de referencias a la manera de hacer las cosas en los gobiernos de Felipe Calderón o Enrique Peña Nieto.

En los últimos días, la prensa opositora se ha ocupado del tema de la vivienda y ha presentado números que muestran una caída en la construcción de casas habitación, la cual ocurrió sobre todo como producto de la pandemia. El manejo informativo, sin embargo, omite recordar que las peores caídas registradas en el sector se dieron durante el gobierno anterior, con la quiebra de los grandes desarrolladores inmobiliarios que fueron emblema de un modelo que los favorecía, en demérito de los trabajadores.

No nos extraña: son las voces de quienes perdieron negocios personales.

En el tema de la vivienda, como en muchas otras áreas, el Gobierno de México enfoca sus acciones en el beneficio de las personas, y no ya de los desarrolladores que llenaron el país de viviendas mal hechas e inútiles por carecer de servicios básicos y estar muy lejos de los centros de trabajo. La puntilla fue que la quiebra de estos desarrolladores afectó a cientos de miles de familias en todo el país, familias que decidieron perder sus viviendas antes que afrontar deudas impagables.

A fines del año pasado, la Sedatu informó que 9.4 de las 34 millones de viviendas del país presentan algún tipo de rezago.

Los neoliberales saquearon todo, incluyendo los fondos de vivienda de los trabajadores. Coludidos, funcionarios, desarrolladores y dirigentes sindicales crearon un modelo en el cual ganaban todos ellos a costa de los trabajadores. El resultado: alrededor de 650 mil viviendas abandonadas en todo el país.

Este gobierno decidió cancelar el subsidio que se otorgaba a la construcción de vivienda para los trabajadores de menores ingresos. ¿La razón? Los desarrolladores vendían más caras (27 por ciento) las casas que contaban con tal subsidio. Según informa el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit), 16 por ciento de las viviendas abandonadas contaban con subsidio.

El Gobierno de México trabaja en la recuperación de 175 mil viviendas a partir de un plan integral, puesto que no se trata de una manita de pintura, sino de dotar de servicios básicos y áreas de recreación a zonas habitacionales enteras.

La firme determinación del gobierno ha sido que no se financien viviendas en zonas de riesgo o que carezcan de servicios, que era lo que ocurría y lo que, al parecer, añoran quienes se beneficiaron de ese modelo depredador.

La nueva política en el sector parte de la premisa de que la vivienda es un derecho humano. Entre sus grandes líneas busca ampliar la inclusión e incorpora nuevas formas de producción.

La reforma a la Ley del Infonavit, que aprobamos en el Congreso en noviembre pasado, apuntala la nueva política hacia el sector y es el mayor esfuerzo de inclusión financiera que haya hecho nuestro país. Se trata de cambios que amplían la libertad de elección de las y los trabajadores que ahora podrán contar con créditos para la adquisición de terrenos, mejora las condiciones de los créditos y fortalece los esquemas de autoconstrucción.

En 2020, las diversas instituciones del sector financiaron 650 mil acciones de crédito a la vivienda. Arrancó, por ejemplo, el programa “Unamos Créditos”, que benefició a 40 mil personas que, sin relación jurídica entre sí, decidieron unir sus créditos para obtener un financiamiento mayor.

En el pasado reciente, la vivienda de los trabajadores era un botín de malos empresarios y políticos corruptos. Hoy 258 mil familias han aprovechado el programa de pago anticipado y se han beneficiado con descuentos por un monto que suma 58 mil millones de pesos. Ya no más deudas eternas e impagables.

El Infonavit tiene el reto de hacer realidad una reforma que permite a los trabajadores incrementar su patrimonio, libremente y sin los intermediarios que convirtieron al país en un territorio de casas abandonadas.

El Infonavit de hoy camina con paso firme, es hoy la institución fuerte y solidaria que nunca debimos perder.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.