Los 100 días y los indicadores
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Los 100 días y los indicadores

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Los 100 días y los indicadores

13/03/2019
Actualización 13/03/2019 - 14:55

El hecho de que las esperanzas de millones de mexicanas y mexicanos estén puestas en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, resulta extraño solamente para aquellos que, a estas alturas, siguen cerrando los ojos a la herencia de los últimos 30 años: una herencia hecha de lastimosa desigualdad, inseguridad, violencia y corrupción desenfrenada.

Todos los estudios de opinión nos muestran que el llamado de López Obrador para cambiar de fondo el rumbo del país, cuenta ahora con un respaldo mayor que el expresado en las urnas el año pasado.

El optimismo no alcanza a algunos organismos y especialistas que, frente a decisiones del gobierno y la persistencia de nubarrones en el entorno internacional, han revisado a la baja los pronósticos de crecimiento para el presente año y el venidero.

“Estamos conscientes del escepticismo natural de nuestro objetivo anual (de crecimiento) de 4.0 por ciento durante el sexenio. Acepto el reto”, dijo el presidente en su mensaje por los primeros 100 días de gobierno.

Entre los factores a considerar respecto de la marcha de la economía, tenemos un tipo de cambio que ha mantenido una tendencia a la baja. En diciembre de 2018 promedió 20.26 pesos por dólar, igual que en noviembre; en enero de 2019 bajó a 19.18 y en febrero aumentó marginalmente a 19.21. Durante este periodo el peso se ha apreciado 5.2 por ciento.

La Bolsa Mexicana de Valores ha mantenido una tendencia al alza, acumulando una ganancia marginal de 1.1 por ciento respecto de noviembre de 2018.

La inflación ha mostrado una tendencia decreciente. En diciembre de 2018 fue de 4.8 por ciento, mientras durante la primera mitad de febrero se redujo a 3.9, (dentro del rango establecido por el Banco de México). La inflación subyacente, que es la que refleja de mejor manera el comportamiento generalizado de los precios, disminuyó del 3.7 al 3.5 por ciento.

Si bien existen algunos signos de una desaceleración económica, esto no significa que necesariamente se convertirá en recesión. A este punto se refirió el presidente de manera explícita el pasado lunes 11 de marzo, cuando, tras reconocer que la economía crece poco, agregó que “no hay ni asomo de recesión como quisieran nuestros adversarios conservadores, o como pronostican de mala fe sus analistas. Se van a quedar con las ganas”.

En contrapunto, existen indicadores que apuntan al optimismo. El presidente hizo un recuento en el arranque de la semana.

Mencionó, entre otros aspectos, los 700 mil millones de pesos que se obtendrán de la política de austeridad republicana y del combate a la corrupción; la apreciación del peso; la inflación general, que bajó de 6.9 a 4.4 por ciento en promedio; la confianza del consumidor, que ha alcanzado máximos históricos de 120 puntos en el primer bimestre de 2019.

A ese recorrido por los primeros días sumó la recaudación de 703 mil 900 millones de pesos, cifra superior en ocho mil millones a lo programado en la Ley de Ingresos; el crecimiento de la recaudación del Impuesto sobre la Renta; así como el incremento salarial de 16 por ciento (con excepción de la frontera norte), que ayudará a fortalecer el mercado interno.

Otros datos disponibles apuntan a un debilitamiento de la economía, pero no sólo durante los primeros meses de la actual administración, sino como una tendencia presente a lo largo de 2018.

El Inegi calcula dos indicadores compuestos que miden la trayectoria de la economía. Uno de ellos, el indicador cíclico adelantado, mide las perspectivas futuras de la economía y se construye a partir de los siguientes indicadores: a) tendencia del empleo en las manufacturas; b) indicador de confianza empresarial, momento adecuado para invertir; c) índice de precios y cotizaciones de la Bolsa Mexicana de Valores; d) tipo de cambio real; e) tasa de interés interbancaria de equilibrio, y f) índice bursátil de Estados Unidos.

Vale la pena anotar que la confianza empresarial para invertir, que se redujo entre octubre y diciembre de 2018, aumentó en enero y febrero de 2019, lo que puede ser una buena señal para la inversión privada, fundamental para el crecimiento económico.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.