En el desarrollo de México, primero los pobres
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En el desarrollo de México, primero los pobres

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En el desarrollo de México, primero los pobres

15/01/2020

Los inmigrantes mexicanos que viven y trabajan en Estados Unidos enviaron el año pasado más de 35 mil 500 millones de dólares a sus familiares que se quedaron en México (cinco millones de familias). Ese flujo, que crece año con año, es vital para la economía de muchas regiones, especialmente en las entidades con una larga tradición migratoria.

Las remesas tienen un efecto multiplicador porque obviamente benefician a quienes las reciben, pero también a las economías locales en muchas regiones del país.

Desde hace mucho tiempo, además, son un gran negocio para las empresas especializadas en los envíos de dinero, buena parte de ellas empresas estadounidenses. Así, la economía del vecino país se ve favorecida de varias maneras: con el trabajo de los migrantes, con los envíos a cargo de empresas de aquel país (que fijan comisiones y tipo de cambio a su modo) y con la adquisición de bienes y servicios producidos del otro lado de la frontera.

Diversos estudios indican que nueve de cada diez dólares de remesas son usados para la adquisición de necesidades básicas, como vestido y alimentación. En comunidades empobrecidas, las remesas constituyen, así, un motor económico que genera empleos y fortalece a las empresas locales.

Una decena de multinacionales y sus contrapartes en México participan del negocio de la transferencia de recursos. A fines de los noventa, el despacho de abogados Kumetz & Glick presentó una demanda contra las excesivas comisiones y el tipo de cambio ofrecido por las empresas de transferencias.

Los costos bajaron, pero hasta la fecha hay una gran diferencia entre los montos que cobran diversas empresas y el tipo de cambio que determinan para el envío. Más de 10 por ciento del envío puede quedar de ese modo en manos de las empresas del ramo.

En una de las más recientes conferencias mañaneras, el titular de la Procuraduría Federal del Consumidor informó que cada mes se presentará un informe para que los migrantes tengan claro Quién es Quién en el envío de dinero.

En el primer informe de este año, la Profeco reveló que entre las empresas que cobran comisiones más altas se encuentran, en primer lugar, Western Union, seguida de Inbursa, Xoom, Banco Azteca, Money Gram y BBVA.

Los usuarios de estos servicios tienen muchas opciones y eso es correcto.

Corresponde a la autoridad velar porque las remeseras brinden a su público información clara, precisa y transparente sobre el costo del envío y el tipo de cambio, de manera que el usuario tenga claro cuánto recibirá su familiar.

Las remesas hablan de la migración mexicana a Estados Unidos, que fue masiva, histórica y permanente a lo largo de muchas décadas. A pesar de que ha declinado el flujo de migrantes mexicanos, las remesas se han mantenido al alza y es deber del gobierno procurar que los recursos que los trabajadores en el exterior envían al país lleguen completos, es decir, sin la ‘mordida’ que suelen significar las altas comisiones y la fijación arbitraria del tipo de cambio.

A mediados del año pasado, la cúpula empresarial del país ofreció concretar inversiones por alrededor de 32 mil millones de dólares, una cifra inferior a las remesas que envían los migrantes.

Los empresarios pidieron al gobierno crear condiciones para la inversión, a saber, certidumbre jurídica, estabilidad macroeconómica y fin a la corrupción. Pese a la promesa, la inversión privada registró una importante caída (5.49 a tasa anual) que contrasta con el incremento en las remesas, que en 2019 alcanzaron su mayor nivel en nueve años (con un incremento anual, al mes de noviembre de 2019, de 7.49 por ciento).

Es preciso procurar que una parte de los envíos –resultado del esfuerzo de millones de connacionales que dejan su esfuerzo en los campos o las factorías del vecino país– tengan un uso que propicie el desarrollo y sean invertidos de la mejor manera en los terruños de los sacrificados migrantes. Se lo debemos a ellos, que tanto han dado a su patria estando lejos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.