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Brunswick navega con viento a favor

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Brunswick navega con viento a favor

04/02/2021

A pesar de que el sector turístico en el mundo fue impactado por la pandemia, los fabricantes de embarcaciones privadas han visto un incremento en la demanda de sus yates, según Brunswick Corporation, una firma estadounidense especializada en la industria marina.

Brunswick Corporation, que encabeza Dave Foulkes, destacó que la demanda de yates proviene principalmente del mercado de Estados Unidos, donde las familias analizan adquirir botes, al ver una recuperación en sus ingresos.

Por este motivo, el directivo informó que decidieron reabrir sus instalaciones de Palm Coast, Florida, inactivas desde 2018, para proporcionar a su marca Boston Whaler una capacidad adicional de 40 por ciento.

Al mismo tiempo ampliaron sus instalaciones en su planta ubicada en Reynosa, Tamaulipas, donde en los próximos 18 meses ampliarán en 58 por ciento la capacidad de producción en las plantas donde fabrican botes de fibra de vidrio de las marcas Bayliner, Heyday, Sea Ray y Lund. Su instalación funcionará los siete días de la semana y agregará 260 empleados.

Además, Brunswick Corporation tiene otra fábrica en Vila Nova Cerveira, Portugal, donde durante los próximos tres años duplicará su capacidad de producción de las marcas Bayliner, Uttern y Quicksilver para el mercado europeo.

“La inversión de capacidad adicional en Florida, México y Portugal nos permite aumentar rápidamente la producción y emprender una mayor integración vertical a medida que continuamos aumentando la participación de mercado y comprometiéndonos con nuevos navegantes”, dijo Foulkes.

La empresa anticipa que la industria marina de Estados Unidos tendrá un valor de mercado de hasta 5 mil millones de dólares. Ahora sí que ‘navega con viento a favor’.

En las últimas semanas, bajo ciertos protocolos sanitarios, restaurantes, hoteles y otros servicios han podido reabrir, sin embargo, la situación no es la misma para los organizadores de eventos sociales y celebraciones, ni para congresos y conferencias, cuya situación es más que apremiante, a poco menos de un año de la suspensión de actividades por la contingencia sanitaria.

Los agremiados de la Asociación de Recintos y Banquetes de la CDMX, que encabezan Larissa Navarro y Valeria Jiménez, aseguran que se encuentran a punto de la quiebra. La asociación agrupa a mil 400 espacios de trabajo, que generaban más de 14 mil fuentes de empleo y tenían una derrama económica por 290 millones de pesos semanales.

En la CDMX esta agrupación ha trabajado por meses en un plan de apertura, para que puedan operar con un aforo debajo de 30 por ciento; no obstante, advierte que la negativa de una apertura antes del 15 de marzo implicaría medidas extremas como liquidación de mobiliario, un drástico recorte de empleos y en algunos casos la venta de los recintos.

Cabe señalar que, a lo largo de la pandemia, las deudas por cancelaciones y devoluciones han rebasado los 700 millones de pesos y las firmas ya despidieron a 80 por ciento de su personal.

Nos cuentan que la nueva secretaria de Economía, Tatiana Clouthier, sostuvo reuniones con la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), que preside José Zozaya, con motivo de 70 aniversario de la agrupación. Clouthier quería conocer las necesidades del sector y también presentar su propuesta de ideas a las empresas para que inyecten capital en el país. El problema, más allá de la dependencia, es que las armadoras no sienten que el gobierno de la 4T ofrezca verdaderos incentivos para atraer más inversión.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.