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¡...Y que viva el negocio!

05/07/2019

México tuvo su peor noche futbolística de la era Gerardo Martino ante Haití. Se atoró ante un rival inferior y no quedó muy claro si en realidad recibió una 'ayuda' de los intereses que prevalecen sobre el juego para avanzar a la final de la Copa Oro. Fue evidente que, ante la dubitativa presentación mexicana, el árbitro qatarí no dudó en marcarle un rigorista penalti en los tiempos extra... La actuación ocurrió exactamente a un año de distancia de la caída mexicana en el Mundial a manos de Brasil, justo el rubro para el que fue traído el entrenador argentino...

¡…Y que viva el negocio!

México avanzó de forma vergonzosa a la final de la Copa Oro. Ante un rival limitado, la selección mexicana fue aún más limitada. Durante 120 minutos, México enseñó su peor forma en nueve juegos de la era de Gerardo Martino. Ganó gracias a un penalti controversial (para mí inexistente).

La selección mexicana dominó el partido a placer, pero careció de ideas y de formas diferentes o variantes para atacar y cuando estuvo en la zona de definición, no tuvo la paciencia y la calidad para meter el balón. Una noche aciaga para Raúl Jiménez, Alvarado, Guardado, Chaka, Gallardo y compañía, y un entrenador que no pudo hacer los ajustes para tratar de transformar el improductivo ataque mexicano. Fueron 120 minutos y si hubiera sido otras tres horas, el resultado habría sido el mismo.

Cabe la hipótesis de que la Concacaf está protegiendo nuevamente el negocio que México significa en el evento. Un árbitro qatarí marcando de inmediato una jugada de contacto sobre Jiménez como penalti en un torneo que no cuenta, inexplicablemente, con el VAR. Hay muchas cosas, como siempre, sospechosas en una de las Confederaciones más agobiadas por la corrupción que se desprendió de FIFA.

La selección de Martino no jugó bien al futbol. Tuvo el control, sí, del juego ante un rival visiblemente inferior que se limitaba a no perder el orden, correr y contragolpear de forma tímida. México mostró pocos argumentos para ganar el partido hasta que una 'mano negra' -la del árbitro- se entrometió en la película del juego.

Desde las alturas del imponente estadio de Phoenix, castigado por las tarjetas amarillas, Martino tuvo su primera noche de verdadera incertidumbre y desesperación. México volvió a pasajes poco memorables de la eliminatoria mundialista del 2014, una verdadera pesadilla de un futbol que no presentaba los argumentos necesarios para descifrar el juego y vulnerar al rival.

El resultado ocurre exactamente un año después de aquel juego con Brasil, donde México volvió a quedarse en la orilla de un campeonato mundial. Para ello, justamente llegó el entrenador argentino. Para empujar la idea de que México puede competir y avanzar en el mundo más desarrollado del juego. El martes, en Phoenix, se 'empantanó' en el subdesarrollo mismo del futbol.

Para mí es sencillo de interpretar: Como México no aparecía, aparecieron, entonces, los malévolos intereses de la industria. Veremos que pasa en la final ante Estados Unidos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.