Tigres: un 'grande' tiene responsabilidades...
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Tigres: un 'grande' tiene responsabilidades...

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Tigres: un 'grande' tiene responsabilidades...

29/05/2019

Salir a ganar no basta. Debe hacerlo entendiendo que el juego es también un entretenimiento. No puede renunciar a su faceta de brillantez y de espectacularidad, porque tiene futbolistas para lograrlo. Puede que “la culpa” no sea toda del Tuca, pero sí del nivel que sus futbolistas mostraron durante toda la Liguilla. El séptimo campeonato, el quinto de la década, la hegemonía de época de un equipo y una poderosa y profunda pasión hacen que Tigres obtenga los créditos necesarios para colocarse al nivel histórico de América, de Chivas, de Cruz Azul, de Pumas o de Toluca, pero las formas y las maneras deben subsistir siempre en la vida de un club que presume su grandeza.

No tengo ningún reparo en llamar y considerar a Tigres un “grande” del futbol mexicano, pero Tigres debe entender que un “grande” se comporta siempre como tal. La especulación, el manejo de las circunstancias, las ventajas y los tiempos no deberían estar incluidos en el pergamino más sagrado de la grandeza de un club de futbol.

Siete títulos en su historia, cinco de los últimos nueve años, grandes planteles, inversiones, un futbolista de carácter histórico como Gignac, un portero de grandes condiciones como Nahuel, un entrenador legendario como el Tuca y una afición plena y pasional. Tigres tiene todos los elementos para sentarse en la misma mesa que América, Chivas, Cruz Azul, Pumas o Toluca, pero debe entender que hay algunas cuestiones que van incluidas en esa clase o estirpe de clubes.

Sufriendo… Tigres fue a León dispuesto a sufrir. Sufrió, sufrió durante más de 90 minutos, tuvo a Nahuel como figura y amaneció este lunes con un título liguero más y con la indiscutible etiqueta del mejor club de la década en el futbol mexicano.

La máxima satisfacción en el futbol es levantar trofeos. Pero, para mí, las formas cuentan, sobre todo cuando te sobra talento en la cancha. Felicidades a los Tigres y a sus aficionados, pero cuando tienes un equipo plagado de estrellas (Gignac, Vargas, Pizarro, Aquino, Quiñones, Valencia, Salcedo, Nahuel y el propio Tuca) puedes jugar de una manera diferente.

Tigres hizo cuatro goles en seis juegos, avanzó de fase a fase en la Liguilla amparado por el reglamento, y tuvo una postura medrosa, mezquina y tímida en el juego de vuelta de la final. Salió a defender el 1-0 que había obtenido en San Nicolás de los Garza durante la semana y, para su beneplácito, lo logró.

Al León se le acabó la “magia” de la temporada regular. Dejó de hacer su futbol brillante de la temporada y perdió su cuota goleadora con las ausencias de JJ Macías (ausencia física) y la de Ángel Mena (ausencia moral). Entre los dos aportaron 24 goles para el León durante la campaña. El equipo avasallador y espectacular (en números y en actuaciones sobre la cancha) desapareció dramáticamente del panorama.

El portero de Tigres es el hombre de la Liguilla. Nahuel ha demostrado que es el mejor guardameta de la Liga. Fue trascendental en cada paso que daba el equipo campeón. Nahuel Guzmán fue tan importante que ensombreció la figura de André-Pierre Gignac…

Yo soy “fan” del Tuca. Respeto su trayectoria, su capacidad, su continuidad, sus títulos, pero creo que el domingo Tigres pudo haber tomado un poco más de riesgos. Ello, sin embargo, no demerita su impresionante trayectoria en Tigres y en el futbol mexicano. Igualó a don Nacho Trelles en títulos. Ya es el entrenador con más partidos dirigidos. Una leyenda viviente. El futbol mexicano y sobre todo la percepción que se tiene sobre el entrenador, los plazos, los tiempos, cambiaron a partir del Tuca.

La directiva de Tigres también merece un aplauso. Cinco campeonatos desde el 2011. Se fue el Inge Rodríguez y se quedó Miguel Ángel Garza. Se mantuvo el trabajo que conduce a este equipo siempre a un nivel altamente competitivo y elitista. Los trofeos le han colocado en un sitio preponderante del futbol mexicano. Detrás de ellos, y en el equipo de Ferretti, personajes igualmente valiosos como Miguel Mejía Barón y Antonio Sancho.

Después de esta Liguilla y del “pobre” espectáculo de la final, el futbol mexicano necesita revisar su sistema de competencia. La Liguilla, que fue creada para tener un mayor espectáculo y mejores niveles de audiencia televisiva, se ha vuelto obsoleta, los equipos especulan y hay poco espectáculo.

En fin, no queda más que felicitar a Tigres y, en general, a todos los aficionados de Monterrey. Rayados fue campeón de Concacaf y Tigres de Liga MX, aunque me parece que, ante los grandes planteles que han logrado tener, las formas deberían contar más. El futbol, a mi manera de verlo, no es para sufrir.

Tigres debe aceptar que como un “grande” hay cosas que no puede permitir: alejarse de la brillantez y la espectacularidad debe ser parte de su decálogo más sagrado.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.