Menos millones, más canteranos...
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Menos millones, más canteranos...

20/11/2018

Estamos bien, Pumas. Ese es el camino: hacer menos con más y amparado en la filosofía del club, competir sin reproches ante equipos que tienen mayor poder económico. ¿Y cómo hacerlo? ¿Con “la receta” tradicional de la casa? La Cantera. Ares de Parga, José Luis Arce y el propio David Patiño han reactivado “la fábrica” de los Pumas y a partir de ello han presentado un equipo que es capaz de ponerse al tú por tú ante cualquiera. No sabemos si le alcanzará para ser campeón, pero de que será peligroso, lo será, sin duda...

No sé cuántos millones menos, pero sí sé con precisión con cuántos canteranos más. Pumas está peleando en un sitio donde nadie pensaba que podría atreverse a estar y lo más gratificante de todo es que lo ha logrado con la filosofía de la casa: menos con más.

“Hubo un momento el domingo en Toluca donde jugábamos con 7 futbolistas hechos en casa al mismo tiempo”, me presume vía Whatsapp el presidente del club, Rodrigo Ares de Parga.

Pumas nos ha callado la boca a muchos, porque con una fecha para el final el campeonato, presenta números extraordinarios y está colocado y compitiendo entre nóminas mucho más caras: Cruz Azul, América, Santos mismo, el Toluca, al que acaba de superar a domicilio, los equipos de Monterrey o aun el Pachuca, que intenta colarse a la Liguilla en el último suspiro.

Lo de Pumas es extraordinario y gratificante, y si alguien merece el crédito es David Patiño y sus futbolistas. Muy cerca de ellos, Ares de Parga y José Luis Arce, que han encontrado y apoyado un plan para tratar de restituir lo que durante muchos años fue deteriorándose: La Cantera de Universidad, el futbolista hecho en el Pedregal, concebido de una condición técnica, física y por supuesto mental diferente al de sus semejantes. Pumas ha reactivado “la fábrica” y a partir de ahí puede producir equipos que peleen sin pedirle nada a los demás. Lo están haciendo. Han logrado un boleto a la Liguilla y yo quiero ver quien será “el valiente” que levante la mano y diga: “Quiero jugar ante Pumas”.

La fórmula histórica de Pumas, a la que Cesarini le dio forma, Aguilar Álvarez una estructura y que luego siguieron Bora, Mejía Barón, Ferretti, Hugo Sánchez, los Vázquez, padre e hijo, y otros más. La sagrada combinación de futbolistas que sienten la camiseta y los colores de Pumas y la defienden sin miramientos, con jugadores extranjeros que son capaces de adaptarse a la idiosincrasia del club. Y de Saldívar, Jáquez, Mendoza, Mozo, Iniestra, Barrera, Cabrera e Iturbe a Arribas, Malcorra, Martin Rodríguez, Carlos González y Felipe Mora.

No sé con precisión cuánto dinero menos que Cruz Azul, América o que Rayados y Tigres, pero debe ser un buen porcentaje. ¿Le gusta a usted que Pumas gaste un 60 o 70 por ciento menos que sus rivales de Liguilla? Y está ahí, y aunque nadie sabe si le alcanzará para ser campeón, seguro que será un rival competitivo para cualquiera. Esa es la misión de Pumas. Jugar ahí, aunque no tenga, aparentemente, la billetera para estar en esa zona.

Pumas está bien, en su papel, en su justo tamaño, y en la condición que le corresponde acuerdo con la época que vive la institución, su condición de Universidad y los tiempos que afronta el futbol mexicano. ¿Y sabe cuál es el “secreto” de Ares de Parga? Acudir y respetar a la historia de este club y hacer lo que siempre hizo Pumas para competir.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.