El verano de 'Toy Story' y... de 'Los 4 fantásticos'
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El verano de 'Toy Story' y... de 'Los 4 fantásticos'

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El verano de 'Toy Story' y... de 'Los 4 fantásticos'

02/07/2019

El regreso de Neymar al Camp Nou y la idea de juntarlo con Messi, Suárez y Griezmann evoca la idea de una nueva época en el futbol, donde todo lo que hayamos visto anteriormente quede anticuado. Algo más que el ‘jogo bonito’, el ‘futbol total’ o el ‘tiquitaca’. Un juego más cercano a la magia y la virtuosidad de cuatro futbolistas que más bien son artistas en la cancha. Neymar necesita regresar al Barcelona y el Barcelona y el futbol necesitan el regreso de Neymar...

El verano de los efectos especiales ha comenzado con Toy Story 4 y podría continuar con Los 4 fantásticos del Barcelona.

“No es el Barcelona, son los Harlem Globetrotters vestidos de azul y grana”. Recuerdo aquel titular después de algún juego de la Liga española, donde sobre el césped del Camp Nou se dibujaron, se plasmaron y se gestaron jugadas que parecían extraídas del guion de un mago o de un juego de video computarizado. Lo que habíamos visto ese día distaba algo del jogo bonito que los brasileños establecieron en los setentas, del ‘futbol total’ que los holandeses —Rinus Michel y Johan Cruyff— expusieron algunos años más tarde, e incluso iba más allá del propio Barcelona que Guardiola presentó al mundo en los albores del nuevo siglo. Era algo diferente, un rectángulo de pasto, con tres actores que entendían y comunicaban de manera distinta a través de un balón.

Neymar y el Barcelona están por lograr que el regreso de Woody y de Buzz Lightyear sea tan solo un éxito de taquilla. Lo que el poderoso club catalán y el carismático jugador brasileño proponen es volver al futbol de espectáculo total, de magia, del entretenimiento por medio de un juego vistoso que alcance manifestaciones y aproximaciones a un futbol jamás antes practicado, con la inteligencia, la velocidad y la creatividad con las que sólo ellos pueden lograrlo.

Neymar quiere volver al Camp Nou y el Barcelona pretende que no sólo se reencuentre con Lionel Messi y con Luis Suárez, sino agregar al francés Antoine Griezmann en la ecuación. Cuatro futbolistas que, siempre por medio de la inspiración del astro argentino, serían capaces de llevar al futbol a niveles de encanto y personalidad ilimitados.

Está claro que la carrera de Neymar ha entrado en todo un dilema. No ha sido capaz de ganar nada luego de su millonaria transferencia del Barça al Paris Saint-Germain. Ni con el cuadro parisino ni con la Selección de Brasil. La trayectoria de Neymar parece suspendida, detenida, justo cuando tendría que estar en la plenitud de acuerdo con lo que establecen sus maravillosas facultades. Neymar corre el riesgo de perderse en la vida fácil. Las distracciones, lesiones, acusaciones, su aparición en sitios que no son los adecuados para un futbolista, le ha hecho pensar que la única forma de retomar el rumbo de su carrera, una carrera que prometía, algún día, llevarle a los mismos escalafones que Messi y que Cristiano Ronaldo, es volviendo al sitio donde mejor expuso sus vastas condiciones futbolísticas.

Y puede que Neymar pierda dinero. Se dice que sacrificaría un salario que ronda los 42 millones de dólares al año por 27, apenas dos más de lo que devengaba en su primera etapa como jugador blaugrana, pero se trata de algo más trascendente: rescatar su vida, su carrera, encontrar en el Camp Nou, en Messi, en Suárez, en Busquets, un salvavidas cuando sus sueños parecen cada vez más lejos de convertirse en una realidad.

Más que Neymar y el propio Barcelona, el verdadero ganador del verano podría ser el aficionado al futbol. Disfrutar y apreciar el talento de estos ‘cuatro fantásticos’ de la cancha nos podría llevar a otra época maravillosa, quizá la última de Messi, donde impulse un equipo que, además de ganar, sea capaz de confundir al futbol con la magia y el encanto. El balón tocado por el argentino, matizado por el brasileño, profundizado por el francés y finiquitado por el uruguayo. ¿Hay que agregar algo más?

El futbol no puede remitirse o conformarse con sólo ser una expresión de triunfo. El futbol puede y debe ir más allá, en el entendido de su capacidad de entretener, divertir, satisfacer a quienes van al estadio o encienden la televisión o un dispositivo para verlo.

El futbol debe ser, antes que nada, un espectáculo. Y si tienes la posibilidad de reunir en la misma cancha a los más talentosos y virtuosos para practicarlo, debes dejar primero que ellos se diviertan, que echen a andar su imaginación y que evoquen todo lo que un artista —disfrazado de futbolista— puede manifestar a través de una pelota. Neymar necesita al Barcelona, pero el Barcelona y el futbol necesitan que Neymar se junte otra vez con Messi, con Suárez y, si se puede, si no es mucho pedir, que también esté Griezmann. Así el futbol adquirirá otra elevación, otro sentido, otro grado de ejecución y, casi al mismo tiempo, recuperaríamos la esperanza por un futbolista brasileño que insinuaba, algún día, ser el siguiente Pelé.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.