Recursos para desarrollo municipal
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Recursos para desarrollo municipal

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Recursos para desarrollo municipal

16/11/2018
Actualización 19/11/2018 - 15:11

El combate a la pobreza y la desigualdad es preocupación creciente de la sociedad mexicana. Desafortunadamente la política y, sobre todo, la falta de recursos suficientes, han evitado que sigamos siendo uno de los países con indicadores que muestran todavía una carencia importante en pobreza y pobreza extrema. A ello sumamos la pereza fiscal de los municipales con posibilidades de estructura para recaudar.

Este Fondo, en su vertientes estatal y municipal, es un elemento recurrente en la conformación del Programa Anual de Auditorías de la ASF, ya que sus fines se vinculan directamente con las condiciones de bienestar de la población y con la cobertura de atención a renglones de infraestructura social básica, particularmente en aquellas zonas en donde se detectan los mayores déficits de atención en la materia.

Además de que constituye la principal fuente de los municipios para inversión en infraestructura social, ya que las participaciones que rebasan ligeramente el monto de este fondo, tienen como fin apoyar el desarrollo de la administración pública municipal, la cual se pulveriza en estados con mayores niveles de pobreza y mayor número de municipios.

En el combate contra la corrupción uno de los obstáculos a vencer son las cifras de la pobreza, la marginalidad y la dispersión municipal.

El reto crece, así tenemos que al acceso de la población a servicios básicos, como educación, salud y vivienda, aún es inexistente o insuficiente para un gran número de mexicanos.

La existencia de varios Méxicos se mantiene, ya que mientras en algunos estados la pobreza se ha reducido, en otros el porcentaje de su población en niveles de pobreza creció a niveles mayores al 70 por ciento.

Un papel central en el combate a la pobreza es el Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social, que forma parte del Ramo 33.

Algunos de los antepasados del FAIS comienzan a fines de los años ochenta, cuando el fondo se llamó Solidaridad y Desarrollo Regional, el cual se dedicó a la infraestructura social municipal, infraestructura para el desarrollo social y a programas productivos para impulsar el desarrollo de las zonas rurales.

En el gobierno de Zedillo cambia su nombre por Superación de la Pobreza, con tres subfondos: Fondo de Infraestructura Municipal, Fondo de Prioridades Estatales y Fondo para la Promoción del Empleo y la Educación. Dos años después se reducen a dos fondos; y después de otras denominaciones, en 1998 se crea el Ramo 33, como parte del Capítulo V de la Ley de Coordinación Fiscal, creándose el Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social (el FAIS) con dos subfondos: el FISM, para la infraestructura social municipal, y el FISE, para infraestructura estatal.

Este Fondo del Ramo 33, para 2018, tiene programados 73 mil millones de pesos, un crecimiento promedio de 8.0 por ciento anual, equivale al 2.25 por ciento de la recaudación federal participable.

La mitad del FAIS se concentra en cinco entidades, las de mayores niveles de pobreza: Chiapas, con 16.5 por ciento; Veracruz, 10.8; Oaxaca, 10.0; Guerrero, 8.4, y Puebla, 7.4 por ciento. Si vemos algunos de ellos tienen una macrocefalia de primer mundo, pero son estados con altos niveles de pobreza y desigualdad.

Cada año la Auditoría Superior de la Federación (ASF) revisa estos fondos a alrededor de 150 municipios, con la carga adicional de revisar las participaciones. Hasta 2016 y lo que va de la Cuenta Pública 2017, la recurrencia de las observaciones se concentran en subejercicios, falta de documentación comprobatoria, el no cumplimiento de los objetivos del fondo o transferencias a otras cuentas. Estamos trabajando para incluir y medir los impactos presupuestales, ambientales y sociales, temas que se están incluyendo a seis meses de la renovación institucional del órgano fiscalizador.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.