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Política fiscal eficiente

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Política fiscal eficiente

22/11/2019

La política de ingresos, así como el gasto público son elementos para un buen desarrollo en la gobernabilidad de un país, no hay mejores disciplinas financieras, que ingresos de calidad y un gasto público fuerte, eficiente, transparente, el cual debe ser un instrumento para el desarrollo, un auxiliar para combatir la desigualdad y apoyar el desarrollo regional, por supuesto que también debe contar con objetivos recaudatorios justos y eficientes. Existen fines extra fiscales, porque además es un instrumento de política económica, entre los que destaca el fortalecimiento del federalismo fiscal.

Tanto la gobernabilidad del país, como la superación de la crisis, pasan por tener haciendas públicas fuertes y sanas en los tres órdenes de gobierno, si los ingresos son insuficientes y los compromisos de gasto amplios, se recurre al endeudamiento, lo cual solo es una cura temporal.

México es una de las economías con más bajas cargas fiscales, lejos de Estados Unidos y Canadá. Además, tenemos una estructura tributaria con una gran concentración del poder recaudatorio, concentrado en un solo orden de gobierno, el cual absorbe el esfuerzo recaudatorio particularmente en los impuestos indirectos, así como en la seguridad social.

Hasta antes de esta crisis existía una gran dependencia de los ingresos provenientes del petróleo, tanto en la recaudación federal como en las participaciones. Desde 2015 se redujeron los ingresos por la exportación de hidrocarburos, pero se sustituyeron con el IEPS de gasolinas, que dejó de ser negativo desde fines de 2014 hasta la fecha, y fue la base para evitar una crisis mayor para las finanzas nacionales, así como un pivote para los estados y municipios.

A partir de ese año, existe ya un impuesto fijo, por litro de gasolina. Si los ingresos bajan respecto a lo estimado, es porque se consume menos.

Los temas fiscales han ocupado muchos espacios en diversos foros tanto nacionales como internacionales, destacando los eventos de la CEPAL, en donde ya se han presentado varias publicaciones relevantes. Destaca por supuesto la de las Estadísticas Tributarias de América Latina y el Caribe, trabajo elaborado entre la OCDE, el CIAT, el BID y la CEPAL.

Hay un reto fundamental, que es el de lograr finanzas públicas sanas e igualdad en la distribución del gasto en las prioridades sociales; en el tiempo han destacado algunos datos como que la carga fiscal promedio de América Latina gira alrededor del 34 por ciento.

Por otra parte, el valor de los activos financieros ya superó en más de 10 veces el valor del PIB mundial, cuando hace 40 años apenas equivalía al mismo.

Hoy la estructura tributaria depende de los impuestos indirectos, a pesar de que también han crecido los impuestos directos y finalmente la evasión fiscal se mantiene a pesar de los adelantos en materia de tecnologías de la información aplicados a la administración tributaria, donde el SAT mexicano ha destacado en esta área.

Hay temas que siguen estando vigentes, como la erosión de la base tributaria; quitar esta alerta que realizan varias empresas es un gran desafío, lograr que el crecimiento económico sea incluyente, que coadyuve a evitar los niveles de pobreza y desigualdad, que vaya disminuyendo el peso de los impuestos indirectos, sin dejar la calidad de los servicios públicos, así como debemos combatir la corrupción, debemos fortalecer el tema tributario y eliminar las factureras.

Es obvio que las políticas fiscales contribuyen al desarrollo, algo que la ASF tiene presente en su evaluación de auditoría del desempeño en materia de gastos fiscales, entre otras.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.