Un nuevo sindicalismo a modo
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Un nuevo sindicalismo a modo

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Un nuevo sindicalismo a modo

20/12/2018
Actualización 20/12/2018 - 12:04

Los ideólogos del sindicalismo de la cuarta transformación, Arturo Alcalde y Napoleón Gómez Urrutia, se propusieron desmantelar a toda velocidad el corporativismo sindical priista con tres acciones y crear una nueva central obrera morenista.

1.- Con la reforma laboral que está en el Congreso, se pretende socavar las estructuras de la CROC y la CTM mediante la transparencia en la elección de dirigentes (voto directo y secreto), rendición de cuentas de las cuotas laborales y mejora de las condiciones contractuales para los trabajadores que, además, sean de libre acceso para cualquier afiliado.

2.- La adhesión de México al Convenio 98 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) relativo a la libertad sindical. En los próximos meses el Senado debe aprobar estas disposiciones y el gobierno de México ponerlas en operación ya que están en la congeladora desde tiempos de Adolfo López Mateos.

3.- Pugnar porque aumenten los salarios en México y éstos no se conviertan en una competencia desleal respecto a Canadá y Estados Unidos, particularmente en la industria automotriz en el T-MEC. Este es un tema que se va a poner de moda ahora que la nueva Cámara de Representantes de Estados Unidos sea controlada por los demócratas.

El primer gran objetivo que la dupla Napoleón-Alcalde, antes de la primavera del próximo año, es cambiar el marco legal en el que opera el sindicalismo actual.

En segundo lugar, Napoleón tiene como objetivo de mediano plazo conquistar la joya de la corona: los sindicatos de la industria maquiladora de la frontera norte del país, pero sobre todo los de las empresas armadoras de la industria automotriz que operan bajo las reglas del T-MEC.

Actualmente, gracias al Tratado de Libre Comercio de América del Norte, en México la industria automotriz genera alrededor de 800 mil empleos y de ellos 500 mil están orientados a la exportación.

En su papel de senador y dirigente minero, 'Napito' va a vivir una batalla de pronóstico reservado con el diputado Carlos Pavón, su antiguo colaborador y actual dirigente de la UNASIM (Unión Nacional de Sindicatos Minero Metalúrgicos y Metal Mecánicos de México).

El senador por Morena quiere controlar el sindicato minero que actualmente tiene 10 mil afiliados y utilizarlo como plataforma para llegar a otros grupos de trabajadores, como sindicatos automotrices, acereros, manufactura y de otros rubros industriales de la economía.

Pero Pavón, a través de la UNASIM, tiene 60 mil afiliados de toda la industria minera metalúrgica y metal mecánica. La mayoría de estos sindicatos esta afiliados a la CTM, que encabeza el senador Carlos Aceves del Olmo.

La CTM y la CROC van a luchar con uñas y dientes por el control de sus sindicatos. Saben que van a perder frente a la mancuerna Napoleón-Alcalde porque este último tiene el apoyo oficial.

Se estima que pasados sus 80 años la CTM representa a poco más de 500 mil trabajadores, mientras que la membresía de la CROC (Confederación Revolucionarias de Obreros y Campesinos) es de más de tres millones de trabajadores.

Entre el Consejo Coordinador Empresarial, de Juan Pablo Castañón, y las nuevas autoridades del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, hay una discusión sobre la gradualidad de la apertura democrática en los sindicatos de las empresas.

Las secretarías de Hacienda, Relaciones Exteriores y Economía saben que los compromisos con Estados Unidos y la OIC se deben cumplir, pero también saben que mover el avispero y generar dos o tres sindicatos por empresa iría en detrimento de la productividad empresarial y hasta podría provocar una parálisis.

La Secretaría del Trabajo, que maneja Luisa María Alcalde, está en una encrucijada: por un lado está pidiendo el apoyo al sector privado, cámaras y empresas para sacar adelante el programa estrella del gobierno, Jóvenes Construyendo el Futuro, pero por otro lado presionará para que se eliminen los sindicatos blancos.

Todos los actores económicos y políticos están conscientes de que el ambiente laboral va a cambiar, pero no se han puesto de acuerdo en la velocidad y el alcance.

El tándem Napoleón-Alcalde quiere que el cambio sea rápido, las viejas centrales obreras se están moviendo poco y los dirigentes empresariales están pidiendo a las empresas que empiecen a mover a sus sindicatos hacia una mayor participación de sus bases.

Las presiones de Estados Unidos, particularmente de los congresistas demócratas, apenas empiezan. No sabemos si van a pedir abrir el T-MEC o si van por un acuerdo paralelo.

Lo que es un hecho es que van a exigir democratizar los sindicatos, aumentar los salarios, respetar derechos humanos y laborales en México y poner más dientes para sancionar al país en caso de incumplimiento.

EL MARTES TODAVÍA por la noche los tenedores del bono del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) estaban muy abajo del porcentaje de consentimiento de la oferta de recompra que lanzó la Secretaría de Hacienda, que comanda Carlos Urzúa. El nivel, promedio, era de 30 por ciento. Sin embargo, hacia el medio día de ayer ya rondaba el 50 por ciento y por la tarde se alcanzó la mayoría. ¿Qué sucedió? Nos dicen que el grupo ad hoc dobló las manos ante el inminente anuncio que haría el gobierno de Andrés Manuel López Obrador de cancelar el proyecto sin lograr un acuerdo. Lo que siempre sostuvimos aquí: Hogan Lovells, que representan Federico de Noriega y Ron Silverman tienen cero experiencia en reestructuras y se dejaron amedrentar fácilmente. Fue este bufete el que aplicó la máxima que dice “de lo perdido lo que aparezca” y conminó a sus clientes a aceptar el ultimátum del subsecretario Arturo Herrera. Además ese mismo grupo ad hoc se adelantó a la conformación de un segundo grupo de bonistas más agresivo que sí estaba dispuesto a dar la batalla. El anuncio de ayer es una pésima noticia porque abona a la cancelación del proyecto de Texcoco.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.