Los empresarios se dividen
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Los empresarios se dividen

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Los empresarios se dividen

20/11/2018

Una vez que Andrés Manuel López Obrador concluyó su discurso triunfal en el zócalo de la CDMX, la madrugada del 2 de julio, se trasladó a su casa de Tlalpan. Ahí ya lo esperaba un reducido grupo de cercanos.

Estaban Julio Scherer Ibarra, Agustín Gutiérrez Canet y Marcos Fastlicht. Pero también Ricardo y Benjamín Salinas, Bernardo Gómez, Olegario Vázquez Aldir, Miguel Rincón y Daniel Chávez.

Los últimos, todos empresarios de primera línea, tienen algo en común: nunca se confrontaron con el presidente electo. Durante la álgida campaña electoral tomaron distancia de muchos de sus colegas.

Tuvieron el cuidado de no firmar ningún desplegado que el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y el Consejo Mexicano de Negocios (CMN) publicaron contra el candidato puntero de las encuestas.

Tanto el líder del CCE, Juan Pablo Castañón, como el del CMN, Alejandro Ramírez, no pudieron convencer a la Cámara Nacional de la Industria de la Radio y la Televisión de montarse a la anticampaña.

La semana pasada AMLO los convocó a formar parte de un consejo asesor. Sume, además, a Carlos Hank González, Miguel Alemán Magnani y Sergio Gutiérrez. Serán coordinados por Alfonso Romo.

El anuncio estuvo plagado de señales. Ninguno de los hombres de negocio aludidos forma parte del CMN, ése que operó en contra del tabasqueño en las pasadas elecciones presidenciales.

Al Consejo lo tripularon Claudio X. González de Kimberly-Clark, Eduardo Tricio de Aeroméxico, Alberto Baillères de Palacio de Hierro, Germán Larrea de Grupo México, Antonio del Valle Perochena de Grupo Kaluz y José Antonio Fernández Carvajal de FEMSA, principalmente.

Focos de alerta se prendieron ya en el CCE, el CMN y en el Grupo de los 10 de Monterrey. Éstos últimos quieren tomar en sus manos la sucesión en la llamada cúpula de cúpulas que está por dejar Castañón.

El proceso ya arrancó y son tres los candidatos visibles: el ex presidente de la Concamin, Manuel Herrera, y los actuales presidentes del CMN, Ramírez, y del Consejo Nacional Agropecuario, Bosco de la Vega.

Pero ninguno, a juicio de los regiomontanos, tiene los arrestos para defender los intereses empresariales de cara a un gobierno populista que ya empezó a tomar decisiones de política pública que los afectan.

Es por eso que FEMSA, el consorcio que fundó el icónico Eugenio Garza Sada, principal opositor al populista Luis Echeverría, está lanzando al ruedo a uno de sus principales ejecutivos: Carlos Salazar Lomelín.

El director de FEMSA es un líder empresarial nato que le gusta la palestra pública. Quiso ser gobernador de Nuevo León y rector del Tecnológico de Monterrey, pero Coca-Cola Co. frustró sus aspiraciones.

Y es que como director de Coca-Cola FEMSA e impulsor de la exitosa Oxxo, cadena que por cierto creó Romo hace casi 40 años, nunca lo quisieron distraer en su ascendente carrera.

Pero hoy las circunstancias cambiaron y Salazar Lomelín podría perfilarse como el nuevo dirigente de la clase empresarial tradicional.

EL ARRESTO, AYER, del número uno de Nissan, Carlos Ghosn, sacudió las estructuras de Nissan Mexicana y particularmente a su presidenta, Mayra González. No es secreto que el ascenso de esta ejecutiva, que por cierto trae pleito casado con la red de concesionarios, dependía de la influencia que sobre el prestigiado ejecutivo de origen brasileño tenía José Muñoz, el español que a su paso por la filial de nuestro país llevó a la automotriz nipona a posicionarse en el primer lugar de ventas desde el 2009. Muñoz se fue en 2012 a dirigir las operaciones de Norteamérica y apenas en marzo pasado Ghosn lo designó responsable del lucrativo mercado chino. El madrileño es el tercero al bat y no se sabe cómo quedará con esta sacudida... al igual que Mayra.

ADEMÁS DE MULTAR al BBVA-Bancomer de Eduardo Osuna, Citibanamex de Ernesto Torres, Credit Suisse de Jorge Villarreal, Barclays de Raúl Martínez-Ostos y Deutsche Bank de Juan Oberhauser, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), que lleva Bernardo González, sancionó a dos empresas de corretaje. Se trata de Tradition, que comanda Alfredo Prieto, con un millón 460 mil pesos, y Enlace, que dirige Eduardo Riva, con 195 mil pesos. Esta última es de Santiago Urquiza, el de la nueva Bolsa Institucional de Valores (BIVA). Nada bueno que los señalen de colusión en la compra-venta de valores.

BANCO AZTECA, QUE preside Luis Niño y dirige Alejandro Valenzuela, está resuelto a dar la batalla al BBVA-Bancomer y a Banorte en lo que se refiere a banca de gobierno, segmento de mercado del que las instituciones que encabezan Jaime Serra y Carlos Hank González poseen la mayor rebanada del pastel. Es por eso que Ricardo Salinas Pliego encomendó esa tarea a Luis Armando Melgar, quien a partir de esta semana aterriza como director adjunto de ese banco. El dueño de TV Azteca apuesta a los buenos oficios políticos y de relaciones que posee el avezado ex senador.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.