"Si nos dejan...”, energía asequible y no contaminante
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"Si nos dejan...”, energía asequible y no contaminante

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"Si nos dejan...”, energía asequible y no contaminante

25/02/2020

*Por Abel Hibert Sánchez, Subjefe de la Jefatura de la Oficina de la Presidencia Responsable de los proyectos de energía, telecomunicaciones y la Agenda 2030 en México.

Si estuviéramos en un evento con inversionistas de todo el mundo y me preguntaran sobre dónde colocar sus recursos para invertirlos, las respuestas tendrían que estar relacionadas con cuál país les recomiendo. ¿Cuáles serían los sectores que más perspectivas de crecimiento tendrían en los próximos años? ¿Cuál sector tendría la demanda por su producto asegurada y en crecimiento? ¿Cuál de los sectores están conectados con las llamadas industrias del futuro? ¿Cuál de estos sectores cumplen con las necesidades de asegurar un crecimiento sustentable y ayudarían a mitigar los efectos del cambio climático? Este es un ejercicio que regularmente se hace para el diseño de portafolios de inversión.

Con relación al primer punto, México, a pesar de sus problemas coyunturales, es un país que se diferencia de otros países del mundo, con todas sus riquezas naturales, sociales, tecnológicas, culturales, bono demográfico, situación geográfica, etc. México tiene un gran potencial de crecimiento económico.

El entorno global es complicado. Hay países que han entrado en recesión técnica; otros países que se les ha dificultado armar un gobierno; conflictos comerciales, entre Estados Unidos y China. El impacto que pueda tener el contagio del coronavirus en las cadenas de ensamblaje con China. Conflictos sociales graves en países que se ponían como un ejemplo en Latinoamérica. Viéndolo así, México es un país que puede aprovechar esa amenaza externa y convertirla en oportunidad.

Hay 40 trillones de dólares en el mundo, una parte de ellos, invertidos a tasas negativas, buscando un país estable y creíble dónde invertir. Tenemos que levantar la mano y construir una pista para que aterricen esos recursos a nuestro país. Otro dato, es que muchos recursos están buscando proyectos sustentables, en empresas y naciones con compromisos concretos y creíbles en proyectos que aseguren una reducción de gases efecto invernadero. Ya hicimos la primera parte: los convencimos de escoger a México como destino de estas inversiones.

El siguiente paso: ¿Qué sector de actividad económica recomendaríamos invertir? Uno de los que tienen un gran potencial de crecimiento sería el sector eléctrico y toda su cadena de valor. ¿Por qué? Mientras la economía decreció 0.1% durante el 2019, la generación, transmisión y distribución de energía eléctrica creció 1.6%; la fabricación de equipo de generación y distribución de electricidad decreció en 1.7%. Este sector va a seguir creciendo y si no lo hace se le pondría un freno a la economía nacional.

En los próximos años, según el Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional (PRODESEN), se necesitan agregar 35 GW para satisfacer un crecimiento promedio anual del 3.0% en la generación de energía eléctrica. Se requerirán cerca de 35 mil millones de dólares para poder satisfacer esta demanda; con esto comprobamos que es un sector que ya tiene asegurada su demanda.

Este sector ya no depende únicamente del presupuesto de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Todas las empresas privadas que han entrado al sector y han realizado inversiones, en generación eléctrica, tanto renovables como tradicionales, permiten que el sector privado complemente las inversiones de CFE. Pero lo importante es que el sector ha reducido la dependencia a un solo cliente.

En los próximos años, la demanda energía eléctrica se va a incrementar, entre otros factores, debido al avance de la economía digital. Por ejemplo, se estima que durante los siguientes 10 años la demanda de energía eléctrica se va a duplicar debido a la introducción de autos eléctricos. Hay directrices muy claras en muchos países sobre cuándo dejarán de producir autos de combustión interna. Lo que se va a incrementar es la demanda por electricidad, no necesariamente de gasolina.

Otros factores que pueden explicar el crecimiento futuro de la demanda de energía eléctrica es la implementación de la industria 4.0 y la digitalización. La introducción de la red 5G va a aumentar la demanda y consumo de datos, dando lugar a una mayor aplicación del Internet de las Cosas, la inteligencia artificial, la inclusión financiera y mayor uso del Internet de aplicaciones de educación, salud, inclusive, hasta la seguridad. También, el uso de criptomonedas utiliza una gran cantidad de energía eléctrica; es difícil calcularla, pero llegan a afirmar que las transacciones de bitcoin consumen más energía eléctrica que Suiza.

Adicionalmente, tenemos un compromiso internacional de reducir las emisiones de CO2 y que el 35% de la energía eléctrica en el 2024 sea generado por energía limpias. En la Jefatura de la Oficina de la Presidencia llevamos la agenda 2030 y en el ODS 7 nos comprometimos a generar energía asequible y no contaminante, esto nos compromete a garantizar el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna para todos, sin dejar a nadie atrás.

Los fondos de inversión en el mundo están buscando alternativas en sectores y países sostenibles. Si adoptamos otro tipo de políticas energéticas, estamos perdiendo esa gran oportunidad que ofrece el entorno externo.

Hoy, la cantidad de activos en inversiones con estándares ESG (medioambientales, sociales y de gobernanza, por sus siglas en inglés) alcanza los 30 billones de dólares (trillones americanos), y la nueva postura de BlackRock impulsará aún más esta tendencia.

Muy pronto una empresa no podrá levantar capital en los mercados si la tecnología que utiliza es contaminante y las políticas medioambientales de una nación influirán en su riesgo país. Los portafolios de inversión cada vez darán mayor peso a las empresas que tengan responsabilidad ambiental, social y de gobernanza, porque tendrán mayor probabilidad de éxito en el tiempo.

El cambio que se está dando en el sector financiero en cuanto al destino de las inversiones, sin duda es un gran incentivo para que empresas y gobiernos comiencen a tomar seriamente medidas para asegurar que el crecimiento económico sea realmente sostenible.

Para concluir, entonces, ¿Qué es lo único que falta para redondear las perspectivas del sector? Que terminemos la transición del modelo de energía cerrado y se clarifiquen las políticas en materia de energía por parte de las autoridades. Hay que reconocer que el Estado no tiene los recursos para llevar solo las responsabilidades en la generación de energía eléctrica. Ni siquiera para mantener la participación del 54% público y 46% privado que se ha puesto como directriz. Es imprescindible la participación y complementación del sector privado en el sector energía. Tenemos las necesidades; sabemos cuáles son los proyectos; hay recursos en el mundo para financiarlos, ¿Qué falta?

Que se reconozca el papel complementario que tiene el sector privado en el sector energético en general, y eléctrico en particular. En el gobierno debemos de dar claridad en las reglas del juego para evitar incertidumbre. Diría el sector privado que hay que seguir la canción de mi paisano José Alfredo Jiménez que dice: “Si nos dejan...”. Si los dejamos, todo México despega, se aprovecha la oportunidad del entorno internacional y se materializan las positivas perspectivas de su sector dando como principal beneficio el desarrollo de las comunidades históricamente olvidadas.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.