Pandemia en los mercados
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Pandemia en los mercados

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Pandemia en los mercados

13/03/2020
Actualización 13/03/2020 - 2:44

Por Alejandra Marcos, directora de Análisis y Estrategia en Intercam Casa de Bolsa .

En 15 días los mercados accionarios han entrado a lo que se conoce como un “bear market” o un mercado de baja. Situación que no se veía desde el 2008. Desde el pasado 21 de febrero a la fecha, el IPC ha caído el 17.4 por ciento y el S&P500 y el Dow Jones el 25 por ciento. Al mismo tiempo los bonos del Tesoro de Estados Unidos tocaron mínimos históricos en 0.4 por ciento, y el dólar alcanzó un máximo de 22.37 depreciándose el peso más del 18 por ciento. Las tasas de los bonos mexicanos han alcanzado el 8.11 por ciento ante la búsqueda de refugio en instrumentos más seguros por parte de los inversionistas. Estos movimientos tan fuertes obedecen a una serie de eventos desafortunados.

Desde diciembre el año pasado sabíamos de la existencia de un nuevo virus que apareció en China el Covid-19, pero no fue hasta el 21 de febrero que comenzó a acelerarse la aparición de nuevos casos fuera de China –particularmente en Italia e Irán– fecha en la que los mercados comenzaron a preocuparse.

La semana pasada la OCDE revisó a la baja su pronóstico de crecimiento mundial, y esperamos que en breve el FMI y otros organismos recorten sus estimados para el año, como consecuencia de la emergencia sanitaria. La realidad es que los inversionistas comienzan a incorporar en los precios una recesión. La suspensión de actividades económicas en China ha originado una disrupción en las cadenas productivas, y como consecuencia tendremos un choque por el lado de la oferta. Varias empresas han anunciado que no venderán lo que anticipaban al inicio del año, porque no habrá suficiente producción. Al mismo tiempo, como a la fecha no existe ni vacuna ni medicamento para curar la enfermedad, varios gobiernos han aislado a su población al ser el único método eficiente para contener la epidemia. Por lo que eventualmente la demanda también se contraerá, minando así el crecimiento económico mundial.

La velocidad del movimiento y las profundas correcciones en los mercados nos obligan a pensar que estamos frente a una nueva crisis. Esa a la que los mercados habían anticipado, cuando la curva de los bonos se invirtió en marzo del año pasado.

Ante la emergencia gobiernos y bancos centrales han tomado medidas que pudieran frenar el impacto económico, de la ya declarada pandemia. Por un lado en Estados Unidos, la Reserva Federal anunció un recorte en 50 puntos base a la tasa de fondos federales para llevarla a 1-1.25 por ciento. Se espera un movimiento de igual magnitud en la reunión de la siguiente semana y tasas cercanas a cero en los siguientes meses, tal y como estábamos en la crisis del 2008. Además Trump ha impuesto un bloqueo hacia Europa prohibiendo vuelos hacia dicho continente a excepción del Reino Unido, y ha puesto sobre la mesa estímulos fiscales pero no acaban por convencer que tendrán el efecto deseado en la economía.

Por su parte, el Banco Central Europeo anunció esta semana que incrementará el programa de préstamos a largo plazo al sector bancario, además mejoró las condiciones de estos préstamos e incrementó el programa de compras de activos en 120 mil millones de euros. Pareciera que su respuesta fue mucho más dirigida a evitar problemas de liquidez y crédito en la economía.

Para rematar, los precios del petróleo se colapsaron más del 30 por ciento porque en la reunión de la OPEP, Rusia y Arabia Saudita no lograron ponerse de acuerdo en los recortes a la producción del crudo, por lo que Araba Saudita aumentará su producción de manera considerable.

La suma de estos eventos ha originado un incremento sustancial en la volatilidad. La venta de activos considerados de riesgo ha ocasionado profundas correcciones en los mercados de renta variable en todo el mundo, a la fecha pierden más de doble dígito borrando así todas las ganancias obtenidas en el último año. Por otro lado la búsqueda de refugio ante un aumento considerable en la incertidumbre, ha motivado nuevos máximos en las monedas duras y en los precios de los instrumentos considerados como refugio. Es así que podemos decir que, de acuerdo a los mercados, estamos frente a una recesión.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.