México y Argentina, nueva oportunidad
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México y Argentina, nueva oportunidad

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México y Argentina, nueva oportunidad

04/11/2019

Por Juan-Pablo Calderón Patiño, enlace Legislativo de AMDA y colaborador invitado en diversos medios, y Norberto Emmerich, Director del Centro de Estudios en Estrategia y Políticas Públicas de Argentina.

Desde Tijuana, México, a la ciudad más austral del mundo, Ushuaia, Argentina, más de 10700 kilómetros las separan. La frontera con el mayor cruce migratorio del mundo entre Tijuana y San Diego, es la frontera entre México y Estados Unidos, pero también el inicio del lado mexicano de América Latina, espacio geoterritorial que va más allá de la retórica y del discurso de lo que llaman “la patria grande”. La lejanía geográfica no ha sido impedimento para que dos de las tres mayores economías latinoamericanas, hayan logrado tener un diálogo entre sus diversos gobiernos además del amalgamado respeto mutuo entre sus dos naciones. El Presidente mexicano Adolfo López Mateos, entendió el valor estratégico de una mayor vinculación con el Cono Sur y fue el primer mandatario de México en visitar Buenos Aires en 1960. El mexiquense supo entender que la diversificación de México, no es un acto voluntarioso del Ejecutivo en turno, sino que debiera ser política del Estado mexicano. Desde ese sexenio todos los presidentes mexicanos han volado a Argentina, en algunos casos con exiguos resultados de sólo “administrar la relación” y en otros convocado a instrumentos como el Acuerdo de Complementación Económica. A la par de la relación entre gobiernos y al lamentable período argentino de la dictadura, mexicanos y argentinos han continuado conociéndose en un rico intercambio de ideas, signos culturales y anhelos conjuntos. El exilio argentino en México acrecentó la cultura y academia, un diálogo donde el puente literario y editorial, ha sido uno de los sellos de mayor impronta no sólo para la relación bilateral sino para Iberoamérica. La impronta para un mayor conocimiento mutuo entre las sociedades del siglo XX argentino y mexicano, fueron sus escritores. El puente entre Alfonso Reyes, Embajador mexicano en buenos Aires, que hizo con Jorge Luis Borges, sigue descubriendo la hebra creativa literaria de las dos naciones. El auge argentino sorprendió al visitante puberto Carlos Fuentes que desde Santiago de Chile, donde su padre era embajador, reconoció que esos viajes a la capital argentina eran una enseñanza clave por sus literatos. Dos editoriales claves, el FCE y Siglo XXI Editores, han sido fruto de mexicanos y argentinos para la riqueza del castellano.

El regreso a la democracia argentina, hizo rehabilitar la relación bilateral. El tema comercial siempre en acuerdos bilaterales, pero no lo era todo en la agenda. México y Argentina, junto con Suecia, India, Tanzania y Grecia, formalizaron el Grupo de los Seis contra el terror nuclear. De la mano a nivel regional, el gobierno argentino supo entender la profunda crisis de América Central en la década de los 80 ́s y junto con otros países de la región se sumó al Grupo de Amigos de Contadora, cuyo resultado fue el Grupo de Río, antecedente de la CELAC. La crisis de la deuda externa en la misma década de los 80 ́s fue un parteaguas para la región, pero más para las tres principales economías; Brasil, México y Argentina. La oportunidad de actuar en unidad fue discursiva, ya que México prefirió una renegociación directa con los acreedores del exterior.

Hoy, el presidente electo de la República Argentina, Alberto Fernández, hace una visita en su calidad de mandatario electo a territorio mexicano. No es cualquier visita, es la primera que hace al exterior y es un claro mensaje del plan que está delineando frente a su principal socio comercial y poderoso vecino, Brasil. No es menor el viaje de Fernández a México, pues es un contundente mensaje de creación de un nuevo sistema de alianzas geopolíticas que rebasa a América del Sur, en plena ebullición social y política de Santiago a Brasilia, de Quito a Montevideo y de Caracas a Lima.

Contrasta el primer viaje al exterior de Fernández con que el Presidente López Obrador, jamás salió fuera de México en su período de cinco meses como Presidente electo. La capacidad de los símbolos políticos para descifrar mensajes seguirá siendo parte del poder y en esta visita del argentino al México que invistió López Obrador como la “4T” , no es la excepción.

El presidente mexicano tendrá que ir más allá de que “la mejor polític exterior es la interior” y deberá tener claro cómo participar en el nuevo proceso geopolítico latinoamericano. La elección argentina con 80% de participación (casi el 85% histórico con la votación del regreso a la democracia de los argentinos) ha sido un mensaje contundente no nada más para desplazar a una fuerza política en el poder, sino por la abierta disputa entre dos modelos de desarrollo. Lo cierto es que la nueva oposición política encarnada en el macrismo a partir del 10 de diciembre, no está acabada y dos, el nivel de amalgama que tendrá el peronismo con la figura de Cristina

Fernández de Kirchner, forzará a la Casa Rosada a tratar de tejer una política más de Estado que de régimen frente a la tirante relación entre Buenos Aires y Brasilia. Conocidas las lamentables expresiones de Bolsonaro con el regreso del Justicialismo al poder, es difícil maniobrar para que los intereses de ambos estados, donde descansa el MERCOSUR, salgan bien librados.

México no podrá tener un compás de espera para responder a una nueva alianza con Buenos Aires. La contribución de ambos países al diálogo en la región en el que Trump es cada vez más agresivo, en el G20 donde los dos son miembros, su participación en el debate hacia una nueva arquitectura en la institucionalidad económica y comercial global, en los mecanismos de seguridad conjunta contra flagelos como el narcotráfico (donde se ha evidenciado el alto poder de penetración de cárteles mexicanos en la vida argentina), en la relación con China que cada vez tiene mayor presencia en Latinoamérica y en su capacidad de aumentar el comercio bilateral como contrapeso del mercado estadounidense para México y brasileño para los argentinos, exigen más que discursos. El Acuerdo de Complementación Económica, conocido como el ACE 6 entre los dos países, está llamado a una profunda actualización, en especial en el sector automotriz y agroindustrial para sentar las bases para superar los 2500 millones de dólares promedio de comercio bilateral. El hoy gobernador electo de la Provincia de Buenos Aires, el justicialista Axel Kicillof, ha mantenido buen diálogo con la estructura de la Secretaría de Economía de México cultivando una relación de colaboración con el gobierno mexicano. La búsqueda de acercamiento de Argentina a la Alianza del Pacífico, de la que México es integrante, será un tema que demanda espacios de colaboración y creatividad..

López Obrador, no podrá esperar a dar respuestas, no sólo ante su homólogo Alberto Fernández, sino también ante la presencia de capitales mexicanos en la patria austral que suman poco más de 4,000 millones de dólares (cuyo acuerdo de inversión data del lejano 1998). De nueva cuenta una oportunidad para rebasar la distancia geográfica entre nuestros países e ir más allá de “administrar la relación bilateral”.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.