Los ejecutivos de Facebook siguen sin entender
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Los ejecutivos de Facebook siguen sin entender

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Los ejecutivos de Facebook siguen sin entender

20/11/2018

No hace mucho, se desarrolló una explicación sobre los más de dos años de crisis de Facebook. Su fracaso en detectar propaganda política extranjera, en eliminar la desinformación viral y en proteger la información de las personas tenían una causa común: los líderes de Facebook fueron demasiado confiados y optimistas para predecir cómo se podría abusar de la red.

Es hora de matar esa falsa explicación. Como se reveló en un artículo del New York Times publicado la semana pasada, lo que sucedió en Facebook es un fracaso de la administración, simple y llanamente, y esa culpa recae en Mark Zuckerberg y Sheryl Sandberg, los dos principales ejecutivos de la compañía.

Facebook ha criticado algunos elementos del artículo del Times. Pero la compañía no puede refutar la idea central de que cuando la ignorancia voluntaria de Facebook llegó a su punto crítico en los últimos años, Zuckerberg, Sandberg y sus equipos hicieron lo que Facebook siempre ha hecho: negar, desviar, minimizar los problemas, y cuando eso dejó de funcionar, recurrieron a la búsqueda agresiva por moldear la percepción entre la opinión pública y el sector político.

El artículo del Times dijo que, en 2015, cuando Facebook se vio forzado a lidiar con las políticas corporativas sobre el discurso que instaba al odio, Sandberg delegó la responsabilidad a sus subordinados. El Times indicó que Zuckerberg estuvo desaparecido cuando Facebook debatía sobre cómo divulgar la evidencia de los esfuerzos respaldados por Rusia para difundir correos robados o información errónea antes de las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos. Facebook necesitaba a sus líderes en esos momentos.

En ese periodo y después, Zuckerberg y Sandberg parecían más preocupados del aspecto de Facebook, que de proteger al usuarios o la democracia. Cuando estalló la controversia por la crisis rusa y recolección de datos por una consultora política, el equipo de Washington, supervisado por Sandberg, contrató equipos de relaciones públicas y presionó a legisladores para poner en duda las críticas y culpar a otras empresas.

En algún momento tras el testimonio de Zuckerberg ante el Congreso en abril, me di cuenta de que el máximo ejecutivo quizás no entendía el modelo de negocios de publicidad basado en la apropiación datos. Dejó esos elementos a Sandberg, y parece que las dos esferas de influencia en Facebook, el mundo centrado en los productos de Zuckerberg y el de publicidad y políticas de Sandberg, no se comunicaron lo suficiente entre sí y no pudieron darse cuenta de cómo operaban en conjunto, con efecto nocivo a veces. Facebook, como producto, premia la atención, y Facebook, como firma, gana dinero con la atención, y eso lo convierte en el semillero perfecto para la violencia, los engaños, los buscadores de emociones y más. Zuckerberg y Sandberg lo hicieron de esta manera.

No creo que la firma pueda repararse a sí misma hasta que Zuckerberg, Sandberg y el resto admitan que las fallas de Facebook no se debieron a circunstancias fuera de su control o su exceso de optimismo, sino que a decisiones deliberadas y terribles, y a la ignorancia voluntaria de quienes están en la cima.

*Shira Ovide es Columnista de Bloomberg Opinion.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.