La banca en tiempos de Covid-19
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La banca en tiempos de Covid-19

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La banca en tiempos de Covid-19

01/06/2020

Por Jesús Sánchez Beriá, Senior Manager de Cloud Engineering en Consultoría, Deloitte México

Las entidades financieras han enfrentado numerosas transformaciones en las últimas décadas: la irrupción de la banca online, la banca móvil, las Fintech y por supuesto, las crisis financieras globales. Algunas instituciones han superado dichas crisis, mientras otras que no supieron adaptarse a los cambios simplemente han desaparecido.

La crisis sanitaria global causada por el Covid-19 es diferente a las anteriores, ya que combina una velocidad de cambio nunca vista anteriormente. Tan solo durante la crisis financiera de 2008 fueron necesarios meses para alcanzar los índices de contracción económica que ahora se están dando en semanas, con un cambio radical en los hábitos de consumo del cliente bancario.

En este sentido, los usuarios comienzan a percibir el uso de sucursales y el dinero físico como un riesgo para su salud, por lo que la transición a los canales y servicios digitales ha dejado de ser un “plus” para la conveniencia del cliente y se está convirtiendo en una obligación, sin la cual, los clientes buscarán otras opciones para proteger su salud y la de sus seres queridos.

Y ya se comienzan a ver los efectos de estos cambios. Un estudio de un fabricante de software de procesamiento de eventos en tiempo real estimó que la actividad de los usuarios a través de canales digitales ha aumentado un 23 por ciento desde el inicio de la pandemia, y es muy probable que esa cifra siga subiendo según avanza la contingencia. La época en la que los canales y servicios digitales eran un complemento a los canales físicos se ha ido para nunca volver.

Como en las crisis anteriores, las instituciones financieras podrán responder a esta de dos formas: unas lo verán como una amenaza y centrarán su respuesta en la reducción de costos, mientras que otras lo tomarán como una oportunidad para proporcionar nuevos servicios y atraer a nuevos clientes.

En este contexto, el concepto de Open Bank, un nuevo modelo de banca en el que los datos financieros del cliente no son controlados de forma cerrada por la entidad financiera, sino que viven en un ecosistema abierto centrado en el propio cliente, tiene el potencial de cambiar las reglas del juego en el sector mediante la creación de nuevos productos y servicios basados en estos datos.

Gigantes tecnológicos como Google y Samsung con sus plataformas de pago o Apple con su tarjeta de crédito, ya están incursionando en servicios de la banca tradicional apalancándose en este concepto; moverse hacia soluciones basadas en Open Bank ya no es opcional para los bancos tradicionales, sino un cambio inevitable si quieren sobrevivir en el nuevo ecosistema financiero. Además de ser una medida defensiva, adoptar de forma voluntaria los estándares de Open Bank para aliarse con terceros ofrece a los bancos una oportunidad inigualable para proporcionar los nuevos servicios y productos 100 por ciento digitales que los clientes ya están demandando.

Tecnológicamente, Open Bank está habilitado por el uso de APIs, que son interfaces abiertas y estándar que permiten incorporar datos y servicios bancarios de terceros en las aplicaciones de las entidades financieras de forma más rápida y sencilla. Esto puede llegar incluso a la creación de marketplaces al estilo de Apple Store o Google Play, donde los diversos actores del sistema financiero, bancos incluidos, publican sus APIs para que sean integradas por terceros en sus aplicativos, lo que permite incorporar con facilidad servicios tales como pagos digitales, chatbots, venta de productos de terceros, etc.

Si bien las crisis pasadas nos han dado una gran riqueza en aprendizaje, la irrupción del Covid-19 ha traído la lección de que los negocios más ágiles ante el cambio serán los que mantendrán activos; la capacidad de adaptarse, de implementar estos estándares y de abrir sus sistemas para responder de forma ágil al cambio determinarán su supervivencia y las prepararán para la siguiente crisis.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.