¿Hacia dónde debe ir el CFO?
menu-trigger
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

¿Hacia dónde debe ir el CFO?

COMPARTIR

···
menu-trigger

¿Hacia dónde debe ir el CFO?

23/12/2019

*Por Juan Antonio Pliego , secretario del Comité Técnico Nacional de Finanzas Corporativas del IMEF .

Día a día nos encontramos en una constante evolución tecnológica, donde es fundamental el factor de adaptación de la alta dirección para dar continuidad al negocio. Es por ello que dentro de Comité Técnico Nacional de Finanzas Corporativas del IMEF, se han definido ciertas habilidades blandas que el CFO (Chief Financial Officer, por sus siglas en inglés) debe desarrollar en aras de dar valor agregado a su organización, dentro de esta transformación digital y tecnológica.

En el IMEF creemos que el CFO está en constante evolución tecnológica, encaminado al mejor aprovechamiento de elementos como el análisis de la BIG DATA, cuyo objetivo es la digitalización de todos los procesos, de tal manera que la veracidad de la información jugará un papel trascendental para facilitar y acelerar las estrategias de crecimiento dictadas por la alta dirección y/o el Consejo de Administración.

En este sentido, las empresas estarían migrando a tener a un CVO (Chief Value Officer) en sustitución del tradicional CFO. Con este nuevo perfil del CFO dentro de la organización, se le involucrará directamente en la generación de valor como propiamente lo describe su título, involucrando procesos de evaluación de inversiones más precisos y ágiles, análisis de decisiones sobre posicionamiento estratégicos, valoración de escenarios para la financiación, control y contención de gastos, evaluación de potenciales, áreas de desarrollo dentro de distintas unidades de negocio o bajo nuevos modelos, etcétera. Todo ello generado con ayuda de minería de datos, los cuales se convertirán en un muy preciado activo intangible para la empresa por su valor cualitativo.

Uno de los resultados que conllevará esta migración en el rol del CFO, será la digitalización de sus procesos cotidianos, lo que puede desencadenar importantes áreas de oportunidad y ahorro en gastos dentro del esfuerzo de reforzar un análisis más preciso sobre el flujo de efectivo de la empresa.

Dentro de los muchos beneficios que traerá este nuevo rol del CFO, están las importantes transformaciones digitales que se generarán, incluyendo sistemas de control más robustos y ágiles, procesos y modelos de adquisiciones más precisos y con mayores variables a considerar, procesos de ventas más estructurados e intuitivos que facilitarán procesos de cierres de ventas, etc. Sin embargo, todos estos procesos tecnológicos no solo afectarán al CFO sino también obligará a los colaboradores de este a ser agentes facilitadores de cambio, no con la finalidad de evitar ser sustituidos por un proceso tecnológico, sino más bien, para saber generar valor tangible sobre el uso y la adecuada interpretación de la información que estos procesos puedan generar.

Las organizaciones con apetito de evolucionar invertirán en el desarrollo de nuevas herramientas tecnológicas, de su talento humano, así como en nuevas aptitudes que generarán beneficios para la organización dentro de aquellas áreas que demandan mayores recursos, como ventas, marketing, innovación de productos y servicios, desarrollo del cliente, recursos humanos y competencias.

Finalmente, esta evolución desarrollará nuevos roles dentro de las organizaciones, dándole al CVO o CFO un rol próximo a convertirse en socio de negocios, con apoyo de las herramientas tecnológicas y el talento de sus colaboradores, generándose así nuevas estrategias de crecimiento y nuevos modelos de negocios más disruptivos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.