El contexto invertido en 2020
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El contexto invertido en 2020

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El contexto invertido en 2020

13/12/2019

Sé que el título de esta colaboración le luce raro. Pero la idea es simple, 2019 ha sido un año de fuerte incertidumbre y temores exacerbados por el ambiente geopolítico. En medio de ese contexto, los mercados financieros terminarán el año con fuertes ganancias en casi todos sus segmentos. A la luz de los hechos recientes pienso que el 2020 podría resultar al revés: Podríamos navegar en un contexto más tranquilo, pero con tasas de retorno acotadas.

Haga un repaso del comportamiento de los mercados en este año. En primer lugar, hay que decir que diciembre del 2018 fue un mes terrible, con correcciones en las bolsas de dos dígitos y con fuertes alzas en las tasas de interés durante el segundo semestre de dicho año que propiciaron también importantes pérdidas en la valuación de los bonos.

El vaticinio de una posible recesión estuvo presente todo el año pasado gracias a la cambiante postura de americanos y chinos con relación a un supuesto acuerdo comercial. Haga memoria, el presidente Trump amenazó y cumplió con la elevación de tarifas arancelarias a un porcentaje elevado de bienes producidos en China. Por lo menos en tres ocasiones los mercados se tornaron muy pesimistas con respecto a un agravamiento de las negociaciones y como consecuencia una profundización de la caída de la actividad en el sector industrial manufacturero.

Como factores adjuntos podemos nombrar la telenovela del Brexit, la postura radical del gobierno en Italia, las protestas en Francia y España, la debacle en Latinoamérica con revueltas sociales en todos lados y más importante aún, los hechos en Hong Kong que acentuaron la delicadeza de los acuerdos entre China y Estados Unidos.

Sin embargo, entre todos esos sustos, los mercados navegaron en rendimientos muy positivos. Hasta el momento los principales índices bursátiles en Estados Unidos, Europa y muchos más tienen rendimientos superiores al 20% en el transcurso del año. En el mercado de bonos, el abatimiento de las tasas propició una reevaluación que también arroja resultados muy favorables en el año.

¿Por qué sucedió esta aparente contradicción? Bueno, el cambio de las posturas de los bancos centrales fue clave. La indicación que habían hecho de “normalizar” sus posturas (léase elevar las tasas de interés) no iba más y de nuevo se aplicó una relajación extrema con tal de impedir mayores pérdidas en los activos financieros, así como evitar el camino a una recesión.

También la aparente solución a los principales conflictos colaboró. Vamos a cerrar el año con una idea del Brexit muy distinta a la que se mantuvo todo el tiempo; también es muy probable la declaración de un acuerdo de EU con China, que por lo menos retirará el asunto de la mesa, creemos que para todo el año.

Entonces ¿Qué acontecimientos pueden generar la misma incertidumbre que en el 2020? Puede haber episodios de tensión, pero no creemos que se asemejen al temor generado por el escalamiento de la guerra comercial. Los bancos centrales, a juzgar por lo declarado esta semana, se mantendrán en el margen sin modificar sus posturas ni los niveles de tasas de interés de referencia.

Por último, hay señales de que la caída en el sector manufacturero global parece detenerse y se podría generar un punto de inflexión. Los temores de menor crecimiento siguen presentes, pero la proximidad de una recesión se ha salido de la narrativa.

Por lo anterior, tiene lógica pensar que el 2020 puede ser un año con menos golpes de incertidumbre. Sin embargo, también la base de donde se parte y la escasez de dinamismo en las economías (y por tanto en el crecimiento de las utilidades en las empresas) puede contener el avance de las valuaciones en el mercado de capitales. Tasas bajas y rendimientos acotados es lo que aparentemente tendremos en los mercados globales. La sorpresa en los mercados tiene más espacio hacia el lado negativo para sucederse.

En el caso de México, las cosas pueden ser distintas también. Ya tendremos oportunidad de ampliar la idea en la próxima colaboración, pero basta decir que la firma del T-MEC, la estabilidad de las finanzas públicas y la baja de tasas de interés con la que continuará Banxico pintan un panorama de menor inquietud al menos hacia el primer semestre.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.