El Censo de Población y Vivienda, más que un conteo poblacional
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El Censo de Población y Vivienda, más que un conteo poblacional

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El Censo de Población y Vivienda, más que un conteo poblacional

02/03/2020

Por Julio A. Santaella, Presidente del INEGI

El Censo de Población y Vivienda 2020 contará a la población residente en nuestro país y recabará información sobre su estructura y principales características sociodemográficas, su distribución en el territorio nacional, la cuenta del total de viviendas y sus características, así como la infraestructura con que cuentan las localidades.

El Censo es el único ejercicio estadístico que recopila información de todas las viviendas y no solo de una muestra, por lo que proporciona información con gran nivel de detalle y desagregación geográfica. Permite hacer diagnósticos para áreas geográficas pequeñas y focalizar las políticas públicas y los análisis de mercado de manera más acertada. Asimismo, los resultados censales resultan un insumo fundamental para el diseño de marcos muestrales del resto de las encuestas en hogares que realiza el INEGI.

Esta información se incorpora también como criterio objetivo para diversas actividades o definiciones que requiere el Gobierno Federal. En estos casos, que los datos tengan desagregación geográfica detallada es fundamental. Uno de ellos es la distribución de recursos federales participables a los Estados. Esta distribución de recursos se determina conforme a la fórmula delineada en la Ley de Coordinación Fiscal, la cual reparte a las entidades los recursos del Fondo General de Participaciones tomando en cuenta, entre otras variables, el PIB, el esfuerzo recaudatorio por impuestos y derechos locales y la población de cada entidad, tomada de los resultados del Censo. Lo mismo ocurre con la conformación de distritos electorales que, conforme lo señala la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, debe procurarse que la población se encuentre equitativamente dividida entre los distritos electorales, con la restricción de que cada distrito debe pertenecer solo a una entidad federativa.

Por otra parte, la Ley General de Desarrollo Social establece que para la definición, identificación y medición de la pobreza el Coneval deberá utilizar al menos, independientemente de otros datos que estime conveniente, los siguientes indicadores obtenidos de información del INEGI: ingreso corriente per cápita; rezago educativo promedio en el hogar; acceso a los servicios de salud y a la seguridad social; calidad, espacios y servicios básicos de la vivienda; acceso a la alimentación de calidad; grado de cohesión social, y accesibilidad a carreteras pavimentadas. La única fuente para obtener muchos de estos datos a nivel municipal, son los Censos de Población y Vivienda.

En materia de ordenamiento territorial, los datos del Censo se emplean como un criterio para delimitar las Zonas Metropolitanas. Esta delimitación resulta relevante puesto que las dimensiones demográficas, geográficas y funcionales de las ciudades frecuentemente desbordan sus límites político-administrativos y por tanto requieren soluciones de ámbito metropolitano a sus problemas de servicios, movilidad, seguridad pública, etc.

Los datos del Censo ayudan a cumplir con algunos compromisos internacionales, como los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que plantean un conjunto de objetivos globales para erradicar la pobreza, proteger el ambiente y asegurar que ninguna persona se quede atrás. Cada uno tiene metas específicas y el acuerdo es alcanzarlas para 2030. Para dar seguimiento a estas metas, debemos ser capaces de medir los indicadores que las definen lo cual sería imposible de no contar con muchos de los datos que arroja el Censo 2020.

De igual forma, México ha ratificado la mayoría de los acuerdos internacionales que protegen los derechos humanos. El Censo, al ser la principal fuente de información sobre características económicas y sociodemográficas de la población, permite conocer y dar seguimiento a las condiciones de vida de grupos vulnerables como indígenas, afrodescendientes, personas con discapacidad, migrantes, adultos mayores y jóvenes, entre otros y diagnosticar si existe acceso igualitario a servicios y oportunidades para ellos.

En materia de promoción de igualdad de género, como un primer acercamiento, el cruce de la variable sexo con variables como nivel educativo, acceso a servicios básicos, salud, educación, vivienda, etc., permite identificar los ámbitos en que se requiere tomar medidas correctivas.

Finalmente, el Censo permite indagar sobre tenencia y uso de electrodomésticos y automóviles, que podrían generar información para estimar el calentamiento global y la huella ecológica. También indaga cuántas personas tienen acceso a servicios básicos de agua potable y electricidad, así como el manejo que se le da a aguas negras y desechos sólidos. Por todo ello, es claro que el Censo es mucho más que un conteo poblacional.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.