¿Dónde está el flujo de efectivo?
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¿Dónde está el flujo de efectivo?

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¿Dónde está el flujo de efectivo?

11/05/2020

Por Abraham Maldonado, socio de Valuation Services en PwC México

En momentos de gran incertidumbre como el actual, es importante que las compañías analicen sus prioridades financieras a corto y mediano plazo para poder cumplir compromisos y asegurar la continuidad de sus operaciones.

Hoy, una gran cantidad de empresas necesitan reconocer dónde se encuentra el flujo de efectivo. Ante los efectos de la pandemia por el Covid-19, la estimación de las cantidades que pagarán los clientes y los tiempos agendados para las cuentas por pagar habrá cambiado.

Es momento de establecer los temas prioritarios para efectos de subsistencia.

¿A qué nos referimos? A la importancia de cumplir con los compromisos operativos. Es decir, identificar todo aquello que me permite, como empresa, tener los insumos necesarios para que los colaboradores continúen con el proceso de transformación; lo mismo que asegurar los canales para darle flujo a los productos. Hoy hemos visto compañías que ayudan a sus propios proveedores para no interrumpir el suministro, asimismo existe un apoyo importante a los clientes clave que podrían estar más expuestos durante este periodo. También es vital eliminar gastos no esenciales, obviamente recortar inversiones o procesos de expansión que hoy carecen de sentido.

Para medir cómo se está afectando la liquidez en el corto y mediano plazo es necesario modificar o agregar capacidades al modelo de proyección actual. Esto es, algunas empresas han estructurado sus planes a 13 semanas como referencia de corto plazo. En este sentido, lo primero es realizar un diagnóstico de la liquidez actual y a condiciones reales, además de disponer de un equipo de colaboradores dedicado al seguimiento de las cuentas operativas de corto plazo. Es crucial evaluar cómo se hará frente a los compromisos que ya estaban programados para asegurarse de que las capacidades de la compañía no se afecten; lo mismo que revisar la cobertura y los límites de cualquier seguro por interrupción de las actividades comerciales. Y, por supuesto que se deberá determinar cómo respaldar los ingresos perdidos y durante qué periodo.

Anteriormente se realizaban análisis comparativos de pronósticos mensuales, pero hoy lo que ayuda es ubicar dónde están los recursos y dónde se destinarán, por lo que tener revisiones semanales permite observar diversos escenarios. En este punto, el uso de la tecnología es relevante, ¿la razón? Existen herramientas de modeling que permiten visualizar la información, a través de tableros con datos clave de todas las áreas sensibles de la empresa. Este despliegue ofrece la oportunidad de revisar el modelo financiero en cualquier momento y tomar decisiones por unidades de negocio o por segmentos geográficos. La generación de modelos dinámicos permite crear escenarios para pronósticos de ventas y revisar las afectaciones de, por ejemplo, el tipo de cambio.

Es importante que, una vez que se haya adaptado el presupuesto, las revisiones de los pronósticos y los nuevos escenarios de todos los departamentos sensibles de la empresa partan de una sola verdad. Quizá los requerimientos del área financiera, operativa, de cuentas por cobrar o de inversiones de capital tengan necesidades distintas, pero todas deben tomar decisiones a partir de los mismos datos. Para resolver este punto también el uso de la tecnología resulta profundamente útil.

El momento económico por el que atravesamos demanda la creación de escenarios: del peor al adverso y de todos los que se nos ocurran para tener la visión de lo que nos está diferenciando como empresa. Esto nos enfrentará a preguntas como ¿los modelos de negocio que hoy tengo se pueden adaptar?, ¿Puede ser un proceso rápido?, ¿Realmente estoy captando el entorno actual? Las conclusiones a las que lleguemos lograrán que, una vez superado este periodo, se modifiquen aspectos de la estrategia que habiliten de mejor manera a la empresa para encarar las nuevas reglas del juego, que sin duda surgirán.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.