Coordinación contra la corrupción: generar inteligencia institucional
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Coordinación contra la corrupción: generar inteligencia institucional

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Coordinación contra la corrupción: generar inteligencia institucional

05/11/2019

Por Josefina Román Vergara, comisionada del INAI

En los últimos años, la región latinoamericana ha estado marcada por diversos escándalos de corrupción. Desde sobornos para obtener contratos de obra pública, desvío de recursos para campañas electorales y hasta el enriquecimiento ilícito de funcionarios; pocos países se salvan de este problema que genera frustración y, quizás más grave aún, inhibe el desarrollo de las incipientes instituciones democráticas que tenemos en esta parte del mundo.

Los tiempos han cambiado. Atrás han quedado los tiempos cuando los gobiernos y sus instituciones podían esconder las cosas, o cuando los latinoamericanos preferían distanciarse de la agenda pública. Hoy, la ciudadanía quiere conocer qué están haciendo sus gobernantes, cómo reciben los recursos, cómo los ejercen y, sobre todo, cómo se están tomando las decisiones que afectan la vida de millones.

Para nadie es sorpresa que la región esté rezagada en la lucha contra la corrupción. De acuerdo al Índice de Percepción de la Corrupción 2018, de Transparency International, no hemos tenido un avance serio en la materia. El índice es revelador ya que, desde 1995, proporciona información sobre rendición de cuentas, transparencia, libertad de expresión, acceso igualitario a la justicia y, recientemente, integridad en el servicio público y gobierno abierto. En esta edición, Venezuela se ubicó en último lugar de la región, pero otros países tampoco quedan bien parados; los casos recientes de corrupción han cimbrado los sistemas políticos y legales.

En particular, México cayó tres lugares entre 2017 y 2018. Sin embargo, más allá de que nuestro país jamás se ha ubicado por encima de la media de este ejercicio, se ha avanzado de manera importante en un área fundamental para fortalecer el ejercicio de gobierno y construir ciudadanía: el acceso a la información. Como ejemplo de esto, la Ley General de Transparencia, de 2015, ocupó el primer lugar de la clasificación global del derecho a la información, elaborado por organizaciones no gubernamentales agrupadas en el Centre For Law and Democracy y Access Info Europe.

Más allá de la normatividad y la creación de nuevas instancias, destacando el Sistema Nacional Anticorrupción, la pregunta permanece: ¿cómo armonizar los procesos y la información que manejan las distintas dependencias que ya existen, para así poder avanzar tangiblemente en la lucha contra la corrupción? Considero que la llave para responder esta pregunta está en el trabajo en equipo entre las autoridades que integran los diversos sistemas que ya existen en el país. No podemos ver a cada uno de ellos como entes aislados, sino como piezas de un sistema que formen espacios de integración y unificación de esfuerzos hacia el mismo objetivo: la generación de inteligencia institucional.

Esto implica que los sistemas ya previstos en la legislación funcionen en sintonía. El Sistema Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (SNT), en donde participan el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) y la Auditoría Superior de la Federación (ASF); el Sistema Nacional de Fiscalización (SNF); el Sistema Nacional de Mejora Regulatoria, y el Sistema Nacional Anticorrupción, entre otros, deben unir fuerzas para redefinir estrategias y hacer de la transversalidad la herramienta más contundente en la agenda anticorrupción, prioridad para la vida pública de México.

Si ya contamos con la legislación e instituciones, debemos de potencializar el alcance y correlación de las distintas plataformas y registros dispersos en el andamiaje jurídico, el reto está entonces en que estos elementos se relacionen entre sí. Insisto, si realmente queremos avanzar a favor de la transparencia y la rendición de cuentas en México, debemos acelerar esta transición hacia un efectivo Sistema de sistemas. Con ello, la coordinación y la integración de esfuerzos se traducirán en resultados positivos, tan necesarios en estos momentos que vivimos como nación.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.