Colaborador Invitado

Conflicto China-EU: Se abre otro frente

Lo que comenzó como una disputa comercial entre China y Estados Unidos se ha ido ampliando a otras aristas y pareciera esbozarse un nuevo frente, esta vez en ámbito cambiario.

Por Axel Christensen, director de Estrategia de Inversiones para América Latina e Iberia de BlackRock.

Lo que comenzó como una disputa comercial entre China y Estados Unidos, las dos mayores economías del planeta, se ha ido ampliando a otras aristas y pareciera esbozarse un nuevo frente, esta vez en ámbito cambiario. A la guerra comercial se le suma una guerra de monedas.

Ante la amenaza de incrementar los aranceles en 10% a US$300 mil millones adicionales de productos chinos, las autoridades del país asiático respondieron ajustando su paridad cambiaria, por encima de la barrera psicológica de 7 yuanes por dólar. El banco central chino argumentó su medida como reacción al proteccionismo unilateral de EU. La réplica norteamericana no se dejó esperar, y el Tesoro designó a China como un manipulador cambiario.

Los mercados financieros han reaccionado elocuentemente ante la amenaza que suponen los términos "manipulación" e "intervención" en lo que a tipos de cambio se refiere. Si bien la acusación que el Departamento del Tesoro de EU ha levantado contra China es más bien simbólica y no tiene demasiadas implicancias en la práctica, sí es poderosa en cuanto a una señal del creciente deterioro en la relación entre ambos países y dificulta el más mínimo acuerdo en las negociaciones comerciales entre las partes.

De materializarse una intervención, es probable que el Tesoro de EU tenga que buscar asistencia. Los recursos de cerca de 75 mil millones de dólares que tiene el fondo de estabilización cambiaria de la entidad apenas son una gota de agua en el mar de más de $5.1 billones de dólares que se transan diariamente en los mercados cambiarios. Es probable que una intervención deba incluir a la de la Reserva Federal de ese país, coordinándolo con un recorte de tasas de interés.

Adicionalmente, la combinación de una moneda más débil y menores tasas de interés para una economía que sigue mostrando señales saludables en sus cifras de actividad y sobre todo de empleo, puede llevar más temprano que tarde a un repunte inflacionario.

Los mercados financieros están atentos al cambio de escenario. Sin embargo, recuerdan que las amenazas verbales —o en plataformas sociales— tienen efectos importantes, pero eventualmente temporales si es que no son acompañados por acciones concretas. Mientras ello no ocurra, aún hay esperanzas de que las tensiones disminuyan, pero no al nivel del punto de partida. Se ha abierto un nuevo frente; no será fácil cerrarlo pronto.

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