Colaborador Invitado

Cómo diferenciar los riesgos reales de los falsos

No se preocupe por la próxima guerra o la inflación, sino por los riesgos que pasan desapercibidos y no están descontados en las cotizaciones.

Fundador, presidente ejecutivo y codirector de inversiones de Fisher Investments

Según los más pesimistas, tanto la bolsa mexicana como las del resto del mundo son objeto de numerosas amenazas: dos guerras, incertidumbre en torno a los recortes de tasas en todo el mundo, endeudamiento excesivo en las economías desarrolladas… Quizá a usted también le preocupen.

No deje que estos temores le quiten el sueño porque, al ser de sobra conocidos, no pueden causar ningún daño. Para considerar un riesgo como real, este debe suponer un revés importante en términos económicos y estar oculto; de lo contrario, los mercados ya lo habrían descontado. Si bien soy optimista y espero que el inicio de año plano en la BMV dé paso a las ganancias, hay que vigilar algunos riesgos. Analicemos algunos de ellos.

En primer lugar, la coyuntura geopolítica. Para muchos, las tragedias de Ucrania y Oriente Medio también suponen una amenaza para las bolsas, pero su impacto económico ha sido escaso y ya llevan tiempo en el punto de mira. Si alguien se desprendió de títulos por estos motivos, seguramente ya lo hizo hace mucho. En lo que respecta a las tensiones entre China y Taiwán, el riesgo de guerra ha disminuido, ya que China teme repetir una contienda similar a la de Putin y Ucrania.

En cambio, el triángulo nuclear formado por China, India y Pakistán sí representa una verdadera amenaza. Su dilatada rivalidad por refriegas fronterizas, asuntos religiosos y culturales, y la hegemonía económica y política no hace, sino aumentar las tensiones entre estas potencias.

La incertidumbre política en torno a Pakistán es elevada. A pesar de su condena por corrupción y de haber sido incapacitado para presentarse en las elecciones, el exprimer ministro Imran Khan ganó la contienda electoral de febrero con su Movimiento por la Justicia. No obstante, un pacto le ha impedido formar gobierno, lo que ha reavivado el malestar y ha provocado acusaciones de fraude. Khan está pendiente de más juicios, lo que podría desestabilizar aún más al país.

En China, el crecimiento se está viendo frenado por las restricciones cada vez más severas del presidente Xi Jinping. Por su parte, India, deseosa de convertirse en el eje regional entre Oriente y Occidente, está molesta con China, que le da la espalda en favor de Pakistán y pone obstáculos a su progreso; por ejemplo, al considerar que las infraestructuras en el Himalaya, impulsadas por el primer ministro Narendra Modi, se están construyendo sobre tierras en disputa. La probabilidad de guerra no es alta, pero tampoco insignificante.

Debemos considerar, además, los riesgos normativos, pues incluso las políticas bien intencionadas traen consigo consecuencias indeseables. Este es el caso de las criptomonedas, un activo muy pequeño como para afectar al conjunto del mercado, pero que, si se regula mal, puede afectar a otros valores.

Sin embargo, este escenario aún no ha ocurrido. El “espacio controlado de pruebas” del sector Fintech en México supone apenas un leve ajuste de las operaciones de las entidades no financieras. Estados Unidos también ha legislado poco en este ámbito, pero estaremos atentos nuevos debates relacionados con este tema, especialmente tras la autorización del ETF de bitcoins en meses pasados.

También seguiremos de cerca la regulación sobre la inteligencia artificial, ya que podría suponer un lastre para la innovación y el crecimiento. La Ley de Inteligencia Artificial de la Unión Europea no parece problemática para las grandes tecnológicas, pero las normas del ambiguo Proceso de IA de Hiroshima del G7 podrían tener efectos negativos.

Como ya comenté, en años de elecciones —y, por tanto, de bloqueo político— no se aprueban muchas leyes, lo que favorecerá a las bolsas mexicana y estadounidense en 2024. No obstante, de cara a 2025, la situación podría cambiar cuando los presidentes electos en ambos países intenten sacar adelante sus medidas emblemáticas. De ahí que la bolsa estadounidense suela caer con más frecuencia en los primeros dos años de mandato que en los dos últimos. Al igual que en México, la composición del Congreso estadounidense a partir de noviembre será decisiva.

Hasta que ese momento llegue, actúe con optimismo y no pierda de vista las amenazas latentes. No se preocupe por la próxima guerra o la inflación, sino por los riesgos que pasan desapercibidos y no están descontados en las cotizaciones... todavía.


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