Colaborador Invitado

Y la solución de la pobreza es exactamente al revés, empezando con las niñas y los niños

Aunque la educación no es responsable en su totalidad del crecimiento económico, sí ha sido un factor determinante en el mismo.

Llegamos y sobrevivimos al segundo debate presidencial que abordó temas críticos como crecimiento económico, empleo e inflación, infraestructura y desarrollo, pobreza y desigualdad, cambio climático y desarrollo sustentable; temas que son heridas vivas en nuestro hermoso y a veces cansado territorio. En medio de discusiones sobre qué candidata o candidato representa a quién, y promesas de salarios más altos en lugar de dignos (hay una gran diferencia), la educación emergió, aunque de manera algo tímida.

En la mayoría de los casos, la educación fue mencionada como destino de inversión, algo que tomamos nota y esperamos que se materialice en realidad. Sin embargo, hubo una frase que la posicionó no solo como receptora de fondos, sino como parte de la solución a uno de nuestros problemas más dolorosos: la pobreza. Esta frase fue pronunciada por el primer candidato que aceptó firmar el Pacto por la Primera Infancia y uno de los dos que aceptó (al momento) asistir al diálogo ‘10 por la Educación’: Jorge Álvarez Máynez. La frase fue: “Y la solución de la pobreza es exactamente al revés, empezando con las niñas y los niños…”

Para entender mejor la relevancia de esta frase, consideremos que desde que comenzaron las investigaciones sobre la conexión entre educación y economía, ha habido un debate sobre si el desarrollo educativo de un país es una consecuencia de su crecimiento económico o si, por el contrario, la educación impulsa dicho crecimiento. Más allá de las opiniones, la mayoría de los resultados han mostrado que, aunque la educación no es responsable en su totalidad del crecimiento económico, sí ha sido un factor determinante en el mismo. Con esta frase, el candidato no solo demostró que había escuchado a su hijo, como lo mencionó al cierre de su debate, sino que también había escuchado el conocimiento producido por especialistas en educación y economistas. Dos campos que no siempre somos los mejores amigos, pero que somos familia.

Lo que estas investigaciones han demostrado en parte es que, si bien algunos de los beneficios que proporciona la educación son de naturaleza monetaria (futuros ingresos salariales); otros son de carácter residual y difíciles de cuantificar (cuidado de la salud, derechos y deberes como ciudadanos, entre otros). Ambos impactan tanto a nivel individual como en el conjunto de la sociedad. Por ejemplo, si eres una persona responsable que paga impuestos y has decidido no tener descendencia, podrías preguntarte: ¿cómo podría beneficiarme económicamente invertir en la educación de niñas y niños que no conozco? En lo monetario es porque si esas niñas y niños están bien preparados, pueden lograr patentes geniales o conseguir trabajos con salarios dignos. Sus contribuciones en impuestos serán mayores y constantes, lo que se traducirá en mejoras para el país y pensiones más seguras para ti. En lo residual, es que la escuela es uno de los principales espacios donde las niñas y los niños aprenden a cuidar su salud, a convivir, a vivir en sociedad, y a exigir sus derechos. Esto significa que desde su niñez las probabilidades de que se conviertan en adultos y adultas saludables y socialmente responsables aumentan significativamente. Esto no solo reduce la carga sobre los sistemas de salud y servicios sociales en el futuro, sino que también contribuye a una sociedad más informada, cívica, productiva y segura. Invertir en la educación de las nuevas generaciones, aunque no tengas hijas o hijos propios, sustenta un entorno social y económico más robusto que beneficia eventualmente a todos los miembros de la comunidad, incluyéndote a ti.

Otro dato a tener en cuenta es que las investigaciones en economía de la educación han demostrado que el rendimiento de la inversión en educación es mayor si se hace en los primeros años, es decir, desde la educación básica. Así que el planteamiento del candidato, al menos en la parte discursiva, tiene sentido.

En Mexicanos Primero abordamos la educación como un derecho humano fundamental que permite brindar a niñas y niños mejores oportunidades y, con ello, a toda su comunidad. Empecemos con las niñas y con los niños.

La autora es directora de monitoreo de Políticas Educativas en Mexicanos Primero.

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