Colaborador Invitado

Méxicos posibles

La participación ciudadana, diversa y multicultural, cobra una relevancia creciente, acompañada por un proceso de aprendizaje, enfrentando el desafío de superar la apatía.

Cuando la polarización alcanza los niveles actuales, cuando estamos en los umbrales de las elecciones más relevantes del presente siglo en nuestro país, cuando todo llama al maniqueísmo cotidiano reforzado y la confrontación, la estridencia y la erotización del conflicto son parte de la norma, es necesario detenernos, aquietarnos y reflexionar acerca de la posibilidad de contar con dinámicas distintas de diálogo y de escucha.

Es necesario, y es desde luego posible, imaginar un espacio en el que quepamos todos, con diferencias y semejanzas, comenzando por las similitudes más básicas que transiten por el deseo de una realidad distinta, de un mejor país.

De un tiempo a la fecha viene trabajando un grupo de mexicanas, mexicanos y mexicanes de buena fe, haciendo precisamente eso, abriendo espacios respetuosos de diálogo y escucha entre pares improbables en temas diversos que tienen un solo denominador en común: México.

Como resultado de estos trabajos, en un espacio en el que la regla son la pluralidad y la diversidad, pero también el respeto y el interés común de un mejor país, se identifican cuatro escenarios que el país podría tener en 2030:

Un México agandallado –en el que unos toman–;

Un México pasmado –en el que algunos ponen–;

Un México fallido –en el que todos pierden–, y

Un México responsable –en el que todos ponen.

Estos escenarios son posibles rutas que el país puede tomar frente a tres grandes retos identificados por el grupo, sintetizados en tres “i’es”: ilegalidad, inequidad e inseguridad, que agrupan los grandes desafíos políticos, económicos y sociales del país, siendo indispensable superarlos para alcanzar mayores niveles de bienestar.

Los últimos trabajos de este grupo arrojan un concepto evolutivo de un México Corresponsable.

En el México Corresponsable, la sociedad civil convoca a liderazgos de los sectores público y privado a una mejor actuación en pro del país, con disposición de renuncia a privilegios personales y gremiales en aras del bien común.

Este escenario parte de un firme compromiso con la equidad. Cuando se percibe que los demás están contribuyendo, se desencadena un ciclo virtuoso en el que la ciudadanía comienza a confiar y a ceder en pro del bienestar colectivo. Esto se traduce en reformas profundas y en acciones concretas que, con el tiempo, fortalecen el Estado de Derecho y fomentan una cultura de legalidad.

En un México Corresponsable la toma de decisiones estructurales se ve afectada de manera efectiva debido a la presión ejercida por los ciudadanos y la sociedad civil organizada.

En un México Corresponsable se registra una disminución en la participación del crimen organizado y se progresa en una política de seguridad en ámbitos ejecutivo, legislativo y judicial y en el orden de lo nacional y lo local. Los gobiernos locales y municipales van recuperando el control de sus territorios de manera progresiva.

Se demanda una mayor eficacia y transparencia en el uso de los recursos públicos, un fortalecimiento de las finanzas estatales y estrategias económicas responsables. Se dan las condiciones en el ámbito público y en el privado para que la economía se fortalezca, alineándose con la agenda ambiental, social y de gobernanza (ASG).

Se progresa en la aplicación del conocimiento, logrando una mayor adaptación a los cambios tecnológicos tanto en entornos educativos como laborales, dando lugar a una transformación significativa en el mercado de trabajo.

La participación ciudadana, diversa y multicultural, cobra una relevancia creciente, acompañada por un proceso de aprendizaje, enfrentando el desafío de superar la apatía.

La sociedad y el Estado están comprometidos en lograr la equidad y la inclusión, implementando acciones afirmativas para grupos históricamente marginados y discriminados.

Se establece una política integral de bienestar y un sistema de cuidados que promueve el acceso equitativo a servicios públicos de alta calidad.

La actuación de los jueces se vuelve cada vez más profesional e independiente.

Los congresos federal y locales asumen con orgullo y dignidad el privilegio de trabajar empeñosamente en el debate de ideas que resulten en normas de conducta en pro de un México en el que cabemos todos.

Las instituciones de la República revitalizan su importancia y dan testimonio de su prestigio en el desempeño cotidiano de sus funciones.

Es necesario y urgente disminuir el nivel de estridencia política y retomar el diálogo y la escucha entre pares improbables creando un espacio propicio para la corresponsabilidad de líderes políticos, sociales y empresariales en la disminución de la inequidad, la ilegalidad y la inseguridad.

El México Corresponsable es un México Posible, depende de nosotros hacerlo realidad.

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