Colaborador Invitado

‘Nearshoring’ en México: ¿realidad o fantasía?

El tener cadenas de suministro más cercanas a los mercados finales permite una mejor colaboración entre fabricantes y proveedores, y una más rápida reacción a cambios en la demanda.

Oscar Silva Eguibar, socio líder Sector Automotriz Roland Berger México

La incertidumbre no es tema nuevo en geopolítica. La pandemia causó una serie de disrupciones en el equilibrio entre demanda y oferta en prácticamente todos los mercados e industrias. La guerra entre Rusia y Ucrania también impactó negativamente los precios de muchos insumos clave para la manufactura. El conflicto comercial entre China y Estados Unidos ha exacerbado esas tendencias, provocando presiones adicionales en los precios de materias primas y productos en un contexto de bajo crecimiento.

Todo esto propició que tanto gobierno y empresas cuestionaran su estrategia de suministro y su alta dependencia a algunos países o proveedores, y por ello estén implementando, planeando o evaluando el desarrollo de cadenas de suministro y manufactura más cercanas a sus mercados finales.

Para México, esta tendencia de invertir en el país con el objetivo de exportar mercancías y productos a otros mercados cercanos, mejor conocida como nearshoring, es tan antigua como la industrialización misma. Recientemente y a partir de la firma del TLCAN en 1994, México recibió una nueva ola de inversiones que se concentró principalmente en la manufactura, especialmente en los sectores automotriz y de autopartes, los cuales consolidaron al país como una potencia exportadora global.

¿Pero realmente las condiciones geopolíticas aceleran la llegada de nuevas inversiones a México?

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) cree firmemente que sí. En un reporte recientemente publicado cuantificó las exportaciones adicionales potenciales para América Latina derivadas del nearshoring y calculó que en la región se añadirán 78 mil millones de dólares por año, de los cuales 35 mil millones se estiman para México. Este incremento equivale aproximadamente a un 6.0 pro ciento de las exportaciones totales del país.

En los primeros ocho meses de 2023, México incrementó sus exportaciones a EU a una tasa anual de 4.9 por ciento y superó a China como el primer exportador a ese país, mientras que las exportaciones chinas a EU decrecieron en un 25 por ciento. Dadas las nuevas restricciones o desincentivación a las importaciones provenientes de China derivadas del nuevo T-MEC, la sección 301, el ‘Inflation Reduction Act’ y otras políticas ya ejecutadas o en análisis, es evidente que esta tendencia llegó para quedarse y no hará más que acelerarse en los próximos años.

En un estudio reciente de Roland Berger, derivado de una encuesta a fabricantes de automóviles y autopartes con presencia en México y EU, se identificó que un 78 por ciento de las empresas encuestadas están considerando o ya realizaron recientemente alguna actividad de nearshoring en México. Las tres principales razones mencionadas para decidir esta actividad son la reducción de costos, la administración de riesgos externos (geopolíticos) y el crear cadenas de suministro resilientes.

Llama la atención el énfasis reciente que la industria le da a los dos últimos factores, pues en años pasados únicamente los costos eran mencionados como el factor determinante. Sin embargo, derivado de las tendencias geopolíticas que ya mencionamos, la disminución de riesgo y la estabilidad de las cadenas de suministro son una prioridad en la agenda estratégica.

El tener cadenas de suministro más cercanas a los mercados finales permite una mejor colaboración entre fabricantes y proveedores, y una más rápida reacción ante disrupciones o cambios en la demanda. Esta cercanía también permite tener inventarios más esbeltos, lo cual tiene un impacto significativo en los costos. Como ejemplo, un contenedor de 40 pies cuyo destino final es EU tiene un costo 56 por ciento más alto si proviene del este de Asia que si proviene de México y el tiempo de llegada es de 23 días desde Asia comparado con 3 días desde México.

Si se comparan los costos de llevar a EU un componente automotriz desde China vs. México, el diferencial promedio en 2022 fue de 35 por ciento derivado principalmente de costos de aranceles y logísticos (además de materia prima, mano de obra e insumos). El estudio estima que para 2030, este diferencial podría llegar a ser de 44 por ciento.

La encuesta también identificó que las regiones del centro y noroeste de México tienen el mayor potencial para desarrollar actividades de nearshoring en el mediano plazo, y que la manufactura en México sustituirá principalmente a los sectores manufactureros de China y de EU. El estudio detecta también que la mayor oportunidad está en componentes, como los arneses, chasises, componentes estructurales, componentes para vehículos eléctricos, motores (tanto eléctricos como de combustión interna), y componentes electrónicos.

No es sorpresa entonces que todo esto ya se esté traduciendo en interés real de empresas de manufactura chinas, estadounidenses y europeas que ya analizan el mercado mexicano para decidir relocalizar o ampliar su capacidad de manufactura.

Entonces sí, el nearshoring más que una fantasía, es una realidad que tiene el potencial de acelerar el crecimiento de México. ¿Qué nos falta para potencializarlo? Una política sectorial renovada para incentivar las inversiones.

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